ésta es la única de las HISTORIAS DE RABULONES que se conserva. Se duda incluso de que se escribieran más. Pocos testigos hay de la vida rabulónica y se atribuye a Pérez la autoría de este momento de privilegio naturalista.





Rabulón Cork Giménez introdujo su última moneda multifacetada en el ombligo electrónico de Palabras. Éste guardaba silencio desde hacía varios minutos, pero Rabulón Cork Giménez tardó en darse cuenta: lo último que había dicho Palabras le había sumido en la perplejdad, haciéndole cambiar del verde esmeralda habitual a un violento granate de estupefacción.
La moneda desapareció en la barriga receptora y Palabras, enarcando mucho las cejas, se puso a hablar:

-Como te decía, existe una zona muy rica en sincroplast activo relativamente cerca de vuestra plataforma residencial. La cubre casi en su totalidad la nueva colina 4-D, pero no sería difícil excavar galerías e instalar campamentos alrededor.
-¿Y el pantano? ¿Qué hacemos para cruzar el pantano?- preguntó el rabulón.
- Tenéis que pedir a los bulis plegables que os ayuden a atravesarlo.
- Pero los bulis no harán nunca nada por los rabulones. Es una simple cuestión biológica: Cuando un buli plegable toca a un Rabulón se transforma radicalmente en un hiper-buli autoenrrollable y éso no les gusta nada, pues es irreversible.
- Déjame hablar, rabulón, o tus monedas no te servirán para escucharme- le recordó Palabras.
- Sea.
- En el camino hacia Kndar hay un pequeño desvío. Cerca de donde hacéis vuestras fiestas pro-estáticos.
- El desvío que llega a las antiguas ruinas de Blungui-Bli.
- Exacto. Antes de llegar al valle de Blungui, un sendero trepa por la vieja colina M-4. Apenas se ve pues los grandes helechos lo ocultan. Ese sendero conduce a la cabaña de Peras, que vive con sus dos cabras. Él puede producir al antídoto que protege a los bulis.
- Peras no quiere a los rabulones.
- Algo ha cambiado en su manera de pensar durante los últimos tiempos. Sobre todo desde que se levantan nuevas colinas.
- ¡Peras! Me dejas sorprendido. ¡Pero si disecaba rabulones! Su holo-chisme referencial todavía cuelga en todas las Oficinas No Veo de las plataformas...
- Convence a tu grupo... él os... ayudará...

Palabras se detuvo y permaneció inmovilizado bajo su protector foto-lógico. La moneda se había agotado.

"¡Una mina de sincroplast!", pensó Rabulón Cork Giménez. "Es inaudito", siguió pensando. Y enfiló el camino de regreso a la plataforma diciéndose que Palabras nunca dejarìa de sorprenderle.
Oscurecía cuando los sonidos familiares le indicaron la proximidad de la comunidad rabulona: Llamadas a los rezagados para que no se quedaran fuera al anochecer, discursos vespertinos de los primeros móviles, escrupulosamente respetados por todas las secciones de todas las zonas de la plataforma y el "jaullí", el canto de cierre que cada noche precedía al sellado Intenso3 . El que escuchaba el jaullí estando fuera de la plataforma sabía que ni el rabulón más misericordioso le dejaría entrar. Por suerte para Rabulón Cork Giménez, aquella noche sonó cuando franqueaba la puerta de su cebáculo personal.




regreso al Submundo