E L    A R T I S T A    Y    S U    P Ú B L I C O


foto: Torroella de Montgrí, 2008


I
VERDADMENTIRA

"No hay discusión cuando el oyente siente placer con la obra que escucha,
El menos avisado de los melómanos se agarra de buena gana a los flecos de una obra;
ella le gusta por razones lo más a menudo totalmente externas a la esencia de la música.
Este placer le basta, no apela a ninguna justificación.
Pero si acontece que la música le desagrada,
nuestro melómano pedirá que se le rindan cuentas de su chasco.
Exigirá que se le explique lo que es por esencia inefable."


(Igor Strawinsky, “Poética Musical", 1945)

"...en tanto existe la obra y es hecha pública, existe ese ámbito público
y yo participo en él. Esto es de una obviedad tal que nadie habrá de
reparar en ello y yo casi empiezo a sonrojarme por haberlo escrito asi de serio.”
 
(Joseantonio Hergueta "Utopia debe estar en todas partes", 1994)


Los dos fragmentos seleccionados más arriba responden, actúan, en ámbitos que el tiempo determina. Que la historia de las vidas humanas dibuja. El primero es expansivo. El segundo es reductor. Representan bastante bien el tiempo actual: un desarrollo desmesurado de lo simple; una síntesis de lo importante llevada a la miniatura. Excesos del minimalismo. Ideología de siglo en curso. Yo no voy a ser menos: aquí está una teoría del público, en formato reducido: Acostumbro a suponer que, para mi público, en lo que respecta a mí, no todo es verdad pero cada mentira está rigurosamente comprobada (en cambio, en el mundo en que todo es verdad, juntos somos actores merced a la proyección mental de un Gran Espectador Social (G.E.S.), el multi-ojo por el que somos contínuamente evaluados y calificados en nuestra actuación diaria: no se puede esperar otra cosa). Mi público (que lo es de muchos más) comprueba las mentiras, tolera las verdades y saca conclusiones de todo ello (conclusiones que nunca he llegado a conocer).



II
TRAC DEL ESPECTADOR

Muchas veces el público que presencia, asiste o es víctima de un espectáculo sufre lo que conocemos como trac. Trac es una palabra francesa que, popularmente, significa "miedo". En el argot del espectáculo, quiere decir "miedo escénico", una suerte de colapso que sufren quienes suben a un escenario, no importa las veces que lo hayan hecho, el trac se presenta en el momento más inesperado. Quizá no vuelva a aparecer nunca. Y no avisa jamás. Los síntomas del trac suelen ser sudor frío, pérdida de la memoria inmediata y un deseo irresistible de estar en el lugar más alejado posible del que uno se encuentra. Algo se rebela en nuestro interior y nos impulsa desesperadamente al Desenmascaramiento Definitivo del Artificio Escénico (D.D.A.E.). La sensacion es bastante intensa. Pero sólo es una sensación. Recientemente he trabajado sobre la hipótesis de que exista un "trac del espectador". Lo he podido comprobar en algunas ocasiones (naturalmenle, como espectador) y una amiga me confesó haberlo sentido una vez. Es un desdoblamiento. Probablemenle andas a la búsqueda del Gran Espectador y, claro, no es lo mismo el escenario de una sala que el televisor de casa. Entonces, resulta tremendamente incómodo formar parte del público y la magia se convierte en el lenguaje de los sueños.




Ill
DUDAS PROFUNDAS

De Io expuesto en Ios dos apartados anteriores, deduzco que mi público es en realidad un grupo de psicoagentes entrenados específicamenle para la delicada misión de devolverme la memoria, puesto que en realidad estamos en el año 2.005, la Tierra está sufriendo un implacable ataque del espacio exterior y yo era el responsable de la red defensiva láser hasta que la excesiva tensión nerviosa y la responsabilidad de tener tantas vidas en mis manos, me produjeron un fuerte shock, del que desperté creyéndome músico progresivo en la Barcelona de los noventa. El equipo de agentes, fingiendo ser no sólo espectadores, sino también músicos o periodistas, trata de codificar a todas horas mis composiciones, mis músicas, para obtener ecuaciones que luego suministran a los grandes ordenadores de la defensa planetaria.



Victor Nubla 1994
publicado en Antic Terme del Prat (Comissariat, Reus)