Io Casino en Mas Pinoses, vall de Bianya
SONIDO CONTEXTUAL. El paisaje <pseudo-estático> / SONIDO ORGANIZADO. La arquitectura <pseudo-dinámico>

Existe una forma "discreta" de organizar el sonido y otra "concreta". Ambas están altamente contaminadas por su interacción y han generado otras; todas toman la energía de una tercera forma que es el caos, entendido como todas las posibilidades de organización en todas las direcciones simultáneamente. Así, aunque se han desarrollado estrategias para emplazar el sonido como "paisaje" y optimizar su influencia en base a todo lo que se desperdicia de él, o bien se ha "construido" el sonido como "casa", "barrio" o "monumento" cultural (auditivo), potente y/o prepotente, discursivo y secuencial, a lo que suele llamarse música (la "verdadera" música que "suena a nuestros oídos como si lo fuera"), es una metáfora que sólo nos relaciona con aquello que creemos que existe, porque la suma de todo lo que oímos, "escuchada" como contexto, es decir, panoramizada, distribuida, extendida en el devenir como acompañante de nuestra vida, somos nosotros. Está dentro de sí misma como nosotros lo estamos dentro de nosotros mismos, tal es el regalo que una particular correlación de realidades físicas y biológicas nos ha proporcionado: el contexto sonoro de nuestra vida son todos los sonidos que la acompañan, y no tenemos ninguna herramienta que los pueda separar verdaderamente, excepto, claro está, el proceso reductivo de la experiencia que llamamos cultura.
Toda la arquitectura es suntuaria, pues hasta el más humilde retrete puede sobrevivirnos. Toda organización del sonido, fijada o irrepetible, también. Toda repetibilidad precisa del accidente, la espontaneidad como supuesta actitud de acercamiento al fenómeno sonoro es una costumbre. No existe la improvisación sobre la página en blanco. Sólo existe cuando cayó una mancha de aceite sobre una página del libro que nos prestó el vecino. El apuro es el único despertador de las "terceras fuerzas", que son las únicas herramientas que resisten la acción del artista. Todos los demás talleres y laboratorios son notarías. Certificantes de la evidencia. Lo plausible se llama "me suena" y lo posible, "era de esperar".
Esta relación aparentemente esotérica, se da a diario entre el paisaje y la arquitectura y sus fronteras con la voluntad humana. Finalmente, todo aquello que no lo es, acaba acogiéndonos como nada lo hubiera hecho.