JERARQUÍAS.

Ante todo, hay que recordar que no se pueden cerrar las orejas. Las categorías de la tolerancia en las artes, o en las formas de expresión, son las de la educación social y familiar de los sentidos, que dependen, a su vez, de su capacidad de ser usados como vehículos de transmisión de contenidos previamente formulados. Visto así, cualquier texto o imagen que contiene mensajes unidireccionales puede utilizar lenguajes como soportes: por ejemplo, la texturalidad del sonido o su auto-referencia cultural, que llamamos música. Fijémonos que en el caso del  sentido del gusto, del tacto o del olfato, los estándares de producción (de creación humana de las sensaciones) actúan básicamente sobre su modificación. No se propagan las excelencias del sabor de las manzanas, sino de la compota o el pastel de tal marca; no se remarca la diferencia de texturas de las pieles humanas, sino su homogeneización química en pro de un solo objetivo: la suavidad. Así mismo, la producción de aromas tiene como objetivo el enmascaramiento de los olores naturales o su simulación en contextos ajenos.. Podríamos encontrar en la observación cotidiana de los actos comunicativos y sus soportes, construcciones que responden a inesperadas e imprevisibles leyes que, sin embargo, son implacables e insoslayables: observemos cómo actúa la compleja trama jerárquica de los sentidos: comemos excelentes platos acompañados de deliciosos vinos mientras el televisor atruena en el restaurante... nos teñimos el pelo pero no cambiamos la voz... no se puede hacer ruido comiendo pero no importa qué se come... etc. Aceptamos el estruendo nocturno del camión de la basura pero no soportamos al vecino que hace escalas en el piano. La arquitectura y el diseño, que son las artes que se ocupan especialmente de facilitar el encuentro entre los usos y las percepciones múltiples de nuestra vida, cosechan enormes fracasos que no suelen ser percibidos por nadie.
Artes del espacio y artes del tiempo. La instalación ha llegado a ocupar una posición inofensivamente asequible: el totilimundi temático especializado no crea conflictos al poder; le remite a la tradición pesebrista o maquetista. El arte estático, cuando se plantea verdaderas intervenciones, sólo puede recurrir a la suplantación o crítica de los mass-media o de cualesquiera otros mecanismos del poder, y puede llegar a molestarle en la medida en que le suplanta. El arte estático alcanza la ética por autoinmolación, tal es su uso.
El análisis del arte y sus mecanismos actuales no tiene (o tiene) en cuenta su categorización sensorial, cuando en realidad son precisamente aquellos sentidos que no presumen de "cuerpo de pensamiento" los que explican de verdad nuestro mundo o brindan otra "imagen" de él de la que la "crítica" que ejercen sus artes "serviles" nos dosifica. Simplemente hay un "uso" y ese uso es de poder. El texto es el lenguaje tecnocrático del pensamiento. La poesía sería todo lo contrario.

percepción