Victor Nubla

EL VIAJERO

publicado en catalán en el monogràfico "El Laberint", Reus, 1997


CAPíTULO PRIMERO

Aquella mañana salí de mi casa muy pronto. Tenía que encontrarme con muchas personas. Tan apretada estaba mi agenda que probablemente no estaría de regreso hasta la noche.
El frescor de las primeras horas del día me recibió en la verja. Pasada la primera hora punta, la calle estaba tranquila. Desocupados, jardineros, amas de casa y carteros se repartían la calle, salpicada aquí y allá por empleados de teléfonos, agua o electricidad y vendedores a domicilio.
Debía encontrarme en primer lugar con 1 para continuar con una reunión en el despacho de 2, un aperitivo en la tasca de al lado de casa de 3, comer con 4 en el restaurante a. Para la sobremesa, tenía una cita con 5 para tomar café en su casa, donde vive con 6, donde también estarían invitados, 7, 8 y  9  e, inmediatamente después, pensaba pasar a ver a 10 y a 11, a las que hacía mucho que no veía. Después, como vivía muy cerca de ellas, haría una visita a 11 bis. A éso de media tarde, visitaría la tienda de 12  en b  y le invitaría a tomar algo enfrente, en el bar c  y tomar un taxi para llegar a tiempo al estreno de d al que me había invitado 13. Cenaríamos juntos con la incorporación de 14, en casa de 15, quien es un estupendo cocinero y luego tenía previsto, con quien se apuntase, pasar a tomar unas copas por el bar de 16, al que suelen ir 17 y  18. Después, seguro que me daría una vuelta por el bar e que ahora es propiedad de 19 y por la fiesta en casa de 20 a la que esperaba que asistieran 21, 22, 23, 24, 25, 26 y muchos otros. Si sumaba a todos ellos, la cantidad de conocidos que me iba a encontrar casualmente por las calles en tan dinámica jornada, en un día cumpliría con la actividad social de un mes.
 

CAPíTULO SEGUNDO

Descendí la calle respirando el aire limpio y repasando mentalmente si llevaba conmigo todo lo que debía de llevar: dinero, tabaco, mechero, documentación, amuletos, gafas, agenda telefónica para posibles segundas citas, tarjetas magnéticas, cuando vi aparecer por una esquina a 27, que había quedado con 21 para ir a comer con 2, que tenía unos días de excedencia para poder ajustar los términos de un nuevo negocio con 14. La verdad es que, mientras tomábamos un café, no pude ocultar mi sorpresa al ver que 12 y 10 entraban y ocupaban una mesa sin dirigirnos el menor saludo. Bueno, estábamos en a,  donde debía encontrarme con 4 para comer, pero era muy pronto todavía y tenía que hacer muchas cosas. Apuré mi café mientras 27 me explicaba que 1 estaba precisamente de viaje. Así que mi cita con él no iba a ser posible. Como 2 no iba a estar en su despacho, me relajé y pedí otro café. 12 se levantó de la mesa para saludarnos, me explicó que esperaban a 13 y 9 para comer en la tasca de al lado de casa de 3. Al poco tiempo llegó 2, que me dijo que nuestra reunión no podría celebrarse hasta que no hablara con 5, quien se había incorporado al negocio por consejo de 15, el antiguo socio de 1. Pensé en acompañar a 12, 10, 13 y 9, y así cumplir con algún punto de mi agenda matutina: los excelentes aperitivos de la tasca de al lado de casa de 3 y la conversación con éste, a quien pensaba avisar de mi presencia a través del interfono. Como lo comentara en voz alta, 10 me advirtió que 3 probablemente comería con 11 en las afueras. 13 y 9 llegaron y, como ya había avanzado bastante la mañana, 27 me propuso pasar del café al martini, aunque sin movernos de a , pues 21 todavía no había hecho acto de presencia. Le comenté a 2 que pensaba tomar el café en casa de 5, y que podíamos tratar algunos términos de nuestro negocio allí, pero 2 estaba comprometido para tomar café con 7, 8 y 9 en casa de 10 y 11. Habíamos bebido el segundo martini cuando llegó 21, que estaba acompañado por 6. Este nos propuso que pidiéramos una mesa allí mismo, pues esperaba a 4, que llegaría justo para la comida. Le comenté que yo también estaba citado para comer allí con 4, y que no tenía ningún inconveniente. Así que reservamos una mesa. 13 y 9 llegaron, saludaron y pidieron unas cañas, que bebieron en la mesa de 12 y 10. 12 me comentó que no abriría la tienda aquella tarde, pues cuando 3 regresase de comer con 11, debía trabajar con él en un proyecto ideado por 13. Éste recordó que no había podido conseguir las invitaciones para el estreno de d  justo cuando nos sentábamos a la mesa. le dije que no se preocupase, pues podíamos ver d en las próximas semanas, y se marcharon los cuatro a la tasca de cerca de casa de 3. 27, 21, 2, 6 y yo esperamos a 4, que tardaba en llegar, tomando algunas tapas. Cuando por fín llegó, lo hizo acompañada de 5, quien debía partir con 6, en cuanto terminasen de comer, a una fiesta típica del país de 22 que se celebraba en el bar c. Se habían encontrado con 14 y por éso se habían demorado. Éste les había explicado que la fiesta en casa de 20 podía no celebrarse si 20 no regresaba a tiempo de una larga sesión de trabajo que debía celebrar ineludiblemente hoy con 3, al terminar sus tareas con 12 y 13. Tras la comida pedimos cafés. 5 y 6 se marcharon a la fiesta de 22 en c. 27, 21 y 2 fueron a su cita con 14. Iba a levantarme de la mesa cuando entró 11, alegrándose mucho de verme. Se sentó conmigo y me explicó que había quedado allí con 11 bis. Al parecer, 19 había traspasado el bar e y ahora era el propietario del lugar donde nos encontrábamos. 11 y 11 bis debían encontrarse con él allí mismo para discutir una posible asociación. Lo celebré con ellas brindando con varias copas de orujo, y cuando la tarde comenzó a avanzar, 19 y 15 (que ahora es el cocinero de a) vinieron a sentarse con nosotros. Hablaron de sus cosas durante largo tiempo. Llegó 11 bis. Más tarde, pasó por allí 22 para comprar tabaco y al vernos se incorporó a la reunión. Venía de pasar el día con 16 en la playa, donde se habían encontrado con 17 y 18, que trabajaban como monitores desde hacía unos días. Según 22, los otros tres pensaban organizar una barbacoa en la playa, ya que la fiesta de 20 parecía que no iba a celebrarse. 19 comentó que no creía que 23 pudiera asistir a la barbacoa, pues había hablado por teléfono con 26 y le había dicho que ambos no estaban en muy buenas relaciones con 24 desde un pequeño incidente que tuvo lugar en la última fiesta de 20. Había anochecido ya y 11 dijo que debía dejarnos, pues quería llevar a 25 al aeropuerto. 15 sacó de la cocina algunas tapas frías que nos despertaron la sed y bebimos cervezas charlando animadamente. Habría pasado una hora cuando entraron 14 y 3. Venían hambrientos y agotados por el trabajo. a se estaba llenando ya de gente que venía a cenar. 19 nos preparó de nuevo la mesa. Estábamos comentando qué podíamos cenar cuando 11 bis señaló hacia la puerta: 1 entraba llevando dos grandes maletas. Se sentó en la barra, pero al vernos vino hacia nuestra mesa. Nos comentó su viaje y manifestó su apetito. Cenamos con entusiasmo, interrumpiéndonos unos a otros al hablar, pues el día tocaba a su fin y la noche que comienza pronto es muy excitante. Poco a poco, los clientes fueron abandonando sus mesas y llegó la hora de cerrar. Entonces aparecieron 21 y 22, muy alegres y dispuestos a tomar una copa. Sonó el teléfono y al poco, 19 nos comunicó que 5 y 6 dejaban la fiesta en c para incorporarse a nuestra reunión. No tardaron en llegar, lo mismo que 27, 21 y 2, que después de trabajar con 14 se habían entretenido con 16, quien, decidido definitivamente a no abrir el bar aquella noche, estaba en camino de a. Las bebidas fuertes comenzaron a circular por la barra. 12, 10, 13 y 9 llegaron poco después, acompañados por 11. 4 lo hizo más tarde. 20 y 17 llamaron quedamente a la persiana del establecimiento cuando 19 ya la había bajado; traían algunas cintas de música. Las llamadas a la persiana se sucedieron mientras fueron llegando 18, 7, 8 y 24. Hablamos y bebimos hasta la madrugada, en que todos fueron marchándose. Primero lo hicieron 20 y 24. Aún llegaron 23 y 26, pero estuvieron poco tiempo, yéndose después con 5 y 6. Luego lo hicieron 18, 17, 8 y 4. Más tarde 27, 21, 1 y 2. Así siguieron 14, 11 y 10. 11 bis, 3 y 7 les siguieron. 12, 13 y 9 lo hicieron a continuación, lo mismo que 25, 14 y 16. Finalmente, 19 y 15 cerraron el local y subí a mi casa, que está en el mismo edificio que a, mientras noté cómo amanecía a través de los tragaluces de la escalera.

<> 
retorno