Victor
Nubla La oreja que ve"El fonógrafo
no
sería lo que actualmente es si yo no fuese sordo. Pero
precisamente
a causa de mi sordera trabajé sin descanso para desarrollar mis
conocimientos acústicos hasta estar seguro de que el
fonógrafo
no grababa falsas resonancias, que son un fenómeno muy
frecuente.
Ninguno de los investigadores que trabajaban en el mismo campo
podía
darse cuenta de esta imperfección, precisamente porque ninguno
de
ellos era sordo."
(Thomas A. Edison)
Los tocadiscos suelen incorporar una bombilla diminuta, cuya luz pasa a través de una serie de agujeros troquelados en la parte exterior del plato giratorio, de manera que, al entrar en funcionamiento, se puede observar si la velocidad es correcta. Este mecanismo sirve para ajustar las revoluciones del plato. En este ejemplo encontramos la bombilla y el fonógrafo, los dos inventos más populares de entre las 1.903 patentes que Edison registró. Y, a lo largo de todo el siglo XX, seguimos encontrando ejemplos.
Por lo que respecta a las revoluciones, la historia podría recoger, de manera más o menos anecdótica, todas las que tuvieron lugar desde entonces, sirviéndose, por ejemplo, de las grabaciones sonoras. ¿Acaso no fue un disco, Grándola Vila Morena, lo que las radios emitieron en Portugal para dar a la población la señal del inicio de la llamada "revolución de los claveles"? Por otra parte, en Checoslovaquia, algunos artistas jóvenes con permiso del partido para cruzar el telón de acero (entre ellos el actual presidente Havel) llevaron fuera del país las grabaciones del grupo de rock encarcelado Plastic people. Una vez plastificados en Inglaterra, estos discos fueron el símbolo de una juventud checa librada a una resistencia cultural de la que era muy difícil tener noticia desde este lado del continente. En el discurso de fundación de la República Checa, Václav Havel hizo referencia al grupo de rock The Velvet Underground: dijo que la libertad creativa que sus discos simbolizaban había marcado profundamente una generación que ahora dirigía con entusiasmo un país nuevo hacía el futuro...
Los grandes movimientos sociales y culturales del siglo XX, protagonizados por una juventud constituida en nueva clase social y en los cuales la música popular ha jugado un papel extraordinario de vehículo comunicativo, quizá no habrían sido posibles sin la circulación constante de unas rodajas negras de plástico. Así, medio millón de jóvenes se concentró en Woodstock para escuchar a los músicos que conocían a través de sus discos. Así recorrieron el mundo las consignas del movimiento punk. Sin los primeros, ahora difícilmente se hablaría del 0,7% o de algunas moratorias de tipo ecologista o humanista, y quizá no habría ONGs. Sin los segundos, probablemente no existiría el movimiento squatter ni el asociacionismo urbano.
Esta es una de las visiones posibles de uno de los mundos posibles. Abarca desde los sound systems jamaicanos, los bares musicales o las discotecas (el nombre lo dice todo1), hasta determinadas músicas actuales cuya popularización es imparable y en las cuales se utilizan discos como fuente sonora. Así, los discos son el material con que el artista trabaja, combinándolos, descontextualizando algunos contenidos y apropiándose de palabras, melodías y ritmos grabados, para crear una nueva composición totalmente independiente del material original.
Hay que decir que, paradójicamente, Edison no tuvo ninguna intención de que su invento más famoso se utilizara como contenedor de música.
El 19 de febrero de 1878 fue la fecha de recepción de la patente de la "máquina parlante" o fonógrafo de Edison. Este aparato, que su creador consideró especialmente útil para el trabajo administrativo, era básicamente un dictáfono que grababa los sonidos en forma de surcos sobre una lámina de estaño enrollada en un cilindro y que transmitía la vibración de una membrana mediante un buril. Cuando el buril recorría los surcos, la membrana vibraba y reproducía el sonido original. En este principio se basaron los modelos posteriores, que fueron sustituyendo primero el estaño por cera, y después el cilindro por un disco, la cera por plástico, el cilindro por una aguja de zafiro conectada a un transductor... Se inauguraba algo inaudito y que se podría formular como sigue: las palabras ya no se las lleva el viento.
Edison presentaba así sus inventos en las notas de prensa que él mismo redactaba: "Este instrumento sin lengua ni dientes imita los tonos que usted emite, habla con su misma voz, pronuncia sus mismas palabras y, siglos después de que usted se haya convertido en polvo, será capaz de reproducir cada pensamiento ocioso, cada tierna fantasía, cada vana palabra que usted haya decidido susurrar ante el delgado diafragma metálico."
Hay una cierta fascinación visionaria y futurista en estas palabras, escritas en una época en la que, para hacer la primera prueba del fonógrafo, Edison recita Mary Had A Little Lamb e, inmediatamente después, su socio, John Kruesi, dice algo en alemán para comprobar que el aparato no sólo es capaz de grabar palabras en inglés.
Pasaron muchos años hasta que la fidelidad de la reproducción sugirió el uso del fonógrafo para la grabación de música. Quizá la sordera permitiera a Edison llegar más lejos que sus competidores, pero la aplicación del electromagnetismo a la tarea de apropiación y reproducción de sonidos permitió, en poco tiempo, obtener unos niveles de calidad de grabación más elevados. Así, veinte años después de la patente de Edison, el ingeniero danés Valdemar Poulsen puso a punto el telegráfono, que aplicaba un principio conocido desde el siglo II a. de C.: hay materiales que memorizan la dirección en la que han sido imantados (véase la brújula). Con el descubrimiento de la electricidad, en el siglo pasado, se detectó la relación de ésta con el magnetismo: el electromagnetismo actúa en los motores, los micrófonos, los transformadores o el teléfono. También es la base de las grabaciones magnéticas, desde los hilos de acero iniciales hasta llegar a la cinta de plástico cubierta con una emulsión de partículas metálicas. Que este procedimiento permitiría ir más allá de la grabación del dictado de una carta, teniendo en cuenta su fidelidad y su calidad, parecía muy probable, y especialmente si leemos lo que decía un artículo del Scientific American en 1900: "El telegráfono produce un sonido muy claro y completamente libre de los desagradables ruidos que se suelen oír en el fonógrafo".2
Si hacemos un seguimiento del modesto fonógrafo, veremos que el perfeccionamiento de las técnicas de grabación y reproducción intervienen de manera decisiva en su evolución, de la misma manera que la mejora del diseño y de los diversos materiales que integran el hardware y el software. En el transcurso del siglo XX llega a ser un instrumento muy popular y cotidiano que, al mismo tiempo, es responsable de una de las revoluciones más extraordinarias que se han producido en el mundo del arte. En primer lugar, porque ya no será indispensable la presencia física del oyente en el lugar donde se celebra un concierto como condición indispensable para poder escucharlo. En segundo lugar, porque producirá en poco tiempo unos efectos insospechados en los mundos de la composición musical, dado que se crearán músicas compuestas exclusivamente para ser escuchadas en disco, que no podrán ser ejecutadas en directo. Como consecuencia de esto, algunas músicas dejarán de ser exclusivas y nacerán otras músicas con una clara intención mayoritaria. En tanto que lenguaje universal, quizá la música nunca haya llegado tan lejos y, con la ayuda de la radio, en tan poco tiempo. La existencia de una música popular en todo el planeta, viva y en permanente transformación, así como la discreta y progresiva demolición de las barreras que separaban la música culta de la popular, supondrán el corolario de todas las situaciones fantásticas mencionadas anteriormente. Además, la producción en serie reducirá los costes y el precio de los soportes, de manera que, a partir de los años setenta, la realización de un disco empezará a ser un hecho que ya se puede asumir privada o colectivamente al margen de la industria que nace, se alimenta y crece enormemente en torno a la producción discográfica. Si la desaparición de la obligatoriedad del servicio militar en algunos países hizo multiplicar geométricamente las matrículas en las escuelas de arte a partir de los años setenta, no es menos cierto que la reproducción fonográfica de la música ha dado la cantidad más asombrosa de músicos de toda la historia, más que todas las orquestas y bandas de música juntas.
Y a continuación pasamos a otra magia: la de convertir la noche en día. El segundo gran éxito de Edison consiste en aprovechar la incandescencia, la combustión lenta y luminosa de ciertos materiales, y en almacenarla en un envase de cristal para iluminar las largas noches del planeta. A partir de ahí, encontramos los miles de usos que lo cotidiano ha despojado de poesía pero que nos dan a entender el conjunto de la actividad humana de una manera irreversiblemente lumínica. La humilde bombilla empezó a brillar un día de 1879 y no se fundió hasta transcurridas cuarenta horas. Un año después, Edison puso en marcha la fabricación en serie de este extraordinario recipiente y se avanzó a Henry Ford, considerado el padre de la producción en serie. La factoría de Edison en Menlo Park es un laboratorio donde se desarrollan no sólo las aplicaciones, sino también la rentabilidad de los descubrimientos científicos. El inventor crea empresas propias que se ocupan de la fabricación y distribución de sus productos. Diseña una instalación para distribuir electricidad y crea la primera central de energía eléctrica en Manhattan, a principios de la década de los ochenta. Así, a partir del momento en que se asegura el suministro, tanto en el ámbito doméstico como industrial, la lámpara incandescente y otros productos de su laboratorio adquieren carta de naturaleza entre la sociedad urbana.
Entretanto, Edison, considerado por sus biógrafos como un hombre con una fuerte personalidad, dado a una cierta desmesura, asegura que no disfruta de las ventajas de sus inventos: "[...] soy capaz de tomarme muchas molestias para no ver una luz incandescente." Trabaja veinticuatro horas diarias y se fuma otros tantos cigarros. Obsesionado con la efectividad, la rentabilidad y la economía del tiempo, no duda en inventar herramientas para ahorrarse puestos de trabajo en los talleres de producción. ("Estoy estudiando la construcción de una máquina para tratar minerales refractarios. Con el tiempo, conseguiremos desarrollarla y, entonces, tendremos más beneficios.") Paradigma del empresario liberal, es visto por sus contemporáneos como un héroe del progreso. Los reyes y las masas caen rendidos a sus pies. Encarna el orgullo de quien pone su intelecto al servicio de la humanidad3 y solo pide un porcentaje. Su nombre pasa a sus criaturas ("efecto Edison", "Ediphone")...4
El espíritu romántico y un futurismo avant la lettre conviven en este personaje contradictorio que fue capaz de depositar un inmenso sistema tecnocultural en la cuenta corriente del progreso humano, a base de crear, de inventar, todo lo que parecía más lógico que existiese. Configuró un universo de comunicación y desarrollo individual, social y cultural que se suele denominar "galaxia Edison", por cuanto las transformaciones históricas que sus dispositivos permitieron son equiparables a las que provocó la aparición de la imprenta. Los aparatos que graban el sonido, las baterías autónomas, la luz artificial, el suministro eléctrico en los barrios, el cine sonoro, las comunicaciones sin cable, etc., todo ello configura nuestro paisaje cotidiano. Para explicarlo con un ejemplo gráfico, estamos hablando de Edison cuando decimos: "A causa de la gran tormenta, se cortó el suministro de energía eléctrica y tuvo que suspenderse el concierto. El manager del grupo telegrafió inmediatamente a la oficina del editor para que parase la salida del disco hasta la celebración del concierto. En el inmenso estadio sólo se podían ver algunas luces de los equipos de producción, alimentadas por baterías..."
Esta galaxia
empezó
a expandirse hace unos ciento treinta años y ya no queda nadie
que
pueda describir como era el mundo "civilizado" antes de que ese
incansable
explotador de la naturaleza, ese adiestrador de electrones, ese
escéptico
provocador del accidente y la coincidencia, ese civil intuitivo librado
a la mejora de la calidad de vida en términos
geométricos,
se pusiera a trabajar, a dar forma, al ingente catálogo de
sueños
que forman su obra, todos ellos absolutamente realizables con "un uno
por
ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de
transpiración."
1 Antes se llamaban "salas de fiestas" o "bailes". Las orquestas que las amenizaban tenían tiempo para preparar los repertorios de año en año, porque había muy pocas canciones nuevas que llegaran al público cada nuevo verano y porque, además, era imposible oírlas sin una orquesta que las interpretara. La partitura era una especie de hipertexto, sin el concurso del cual la música no se podía repetir, no podía viajar. Las orquestas empezaron a desaparecer lentamente a partir del momento en el que todo el mundo prefirió el original y lo pudo tener a su disposición...
2 El invento de Poulsen se perfecciona a lo largo de la primera guerra mundial y se utiliza para el espionaje y el contraespionaje. Se convierte, por ejemplo, en un arma capaz de colaborar en el hundimiento del transatlántico Lusitania por un submarino alemán. La segunda guerra mundial, la guerra fría, los "escándalos" Watergate o Lewinsky, han sido hitos ineludibles en el uso y el perfeccionamiento militar o político de la cinta magnética. Este soporte acabará siendo también de uso "profesional" cuando se desarrolle la industria musical (hasta que se empieza a aplicar el láser es el soporte master de las grabaciones). Asimismo, lo encontramos como herramienta de trabajo en los campos de la música concreta y la música electrónica, tendencias de la música llamada "culta" que empiezan a desarrollarse a partir de las posibilidades que la radio ofrece a los compositores. Finalmente, protagoniza su propia gran revolución con el casete, que es pequeño, resistente y reciclable.
3 En 1896 desarrolla la pantalla de rayos X y no registra su patente. En virtud de su gran potencial para usos médicos, la deja en manos del dominio público.
4 No se conoce el
nombre
del inventor del disco compacto, sólo la fecha y la
multinacional
a la que pertenecía.