textos estructurales
1. EL QUESO
Al parecer, somos la única
especie que cuenta con este fantástico dedo pulgar enfrentado a
los otros, lo que nos permite un sinfín de operaciones. Ello,
dicen, ha hecho posible que desarrollemos la técnica, que seamos
una especie tan sofisticadamente tecnificada y en fin, que seamos la especie
dominante. Pertenecemos a los mamíferos, un grupo zoológico
con muy especiales características. Por ejemplo: tenemos pelo. Por
ejemplo: las hembras de todas las especies que pertenecen a ese grupo alimentan
con leche a sus crías. Esto me ha llevado a pensar que, por una
parte, la capacidad del ser humano para efectuar operaciones manuales complejas
nos permite, ni más ni menos, ordeñar a las hembras de otros
mamíferos y no simplemente amamantarnos... ello nos ha llevado,
hace muchos siglos a elaborar el queso.
Ahora bien, ¿qué
es el queso, sino el alimento que universalmente más reconocimiento
y aceptación tiene entre todas las especies animales (no sólo
mamíferos)? ¿Acaso algún animal, desde una hormiga
a una gaviota o un elefante, rechazaría un buen festín de
queso manchego, por ejemplo? Todos hemos podido comprobar como el queso
hace olvidar hasta sus más básicos instintos de prudencia
al ratón, perder la compostura al perro junto a la mesa u organizar
una expedición de conquista a todo un hormiguero. No digamos esos
hongos que viven en él y lo hacen tan delicioso... Ese extraordinario
poder del queso se transfiere a la especie humana y me lleva a decir: Atención,
humanos, nuestra supremacía sobre las demás especies durará
mientras seamos los únicos productores de queso. ¡No permitamos
que ninguna otra especie animal descubra los secretos de la elaboración
del queso y dormiremos tranquilos!.
NUBLA © 1993