ARTE MÚLTIPLE.

Tiene lugar una progresiva desaparición del concepto del artista especialista, e incluso del artista, en el terreno de la música. No cabe duda  de que existen relaciones recíprocas entre tal realidad y la paulatina incorporación de lenguajes diversos y simultáneos a la expresión artística y, antes, a otros aspectos de la comunicación. Pero cabe dudar si la disolución del autor en la actualidad del contexto sonoro encuentra su equivalente en las otras artes o más bien el contexto "multimedia" generado por los sucesivos éxodos de los creadores "monosensoriales" ha tratado de reformular un estatus que no había adquirido tal fuerza desde la ópera. ¿Y no es acaso el camino seguido por muchos de los célebres y "avanzados" creadores contemporáneos la producción de nuevas óperas, en ocasiones bajo esa misma denominación, y la incorporación a ellas de las nuevas tecnologías audiovisuales? Es necesario preguntarse hoy en día si la experiencia "multimedia" contiene una dosis suficiente de todos los estímulos que pretende producir, o si permanece jerarquizada en la misma escala en que los sentidos lo están en la comunicación diaria. Es más, cabe preguntarse si todo ello sirve para algo. Los sentidos son el único medio con el que contamos para percibir el entorno, es decir, para "recibir" información. Esto contiene la posibilidad de experimentar placer; por lo tanto es importantísimo obtener experiencias completas mediante los sentidos.
El mundo es una extraordinaria experiencia multimedia, a condición de poderla percibir al mismo tiempo; y si efectuamos una percepción selectiva, sentido por sentido, el mundo sigue siendo una experiencia extraordinaria, a condición de que estemos en él. No esperamos del arte múltiple más que esa holística de la percepción, que cada elemento pueda ser diferenciable o si se prefiere, apreciable y contenga a la obra. El éxtasis del espectáculo total, la borrachera de los sentidos, ya los proporcionan a diario la televisión, las olimpiadas o el rock and roll. En muchas ocasiones, la obra multimedia recuerda a los platos combinados que sirven en los bares, que suelen consistir simplemente en poner junto lo que debería servirse por separado y con esa excusa, poner menos cantidad y ahorrarse la vajilla, con efectos secundarios como que, al estar todo en el mismo plato, aquello que te dejes para el final estará más frío. Claro que hay arte multimedia que se define como tal por el hecho de estar producido mediante sistemas y soportes que en sí mismos permiten la interacción, la producción simultánea, pero ya hemos dicho que la unidad de sincronicidad es el ser humano; esos soportes son importantes, todo lo es, pero no debemos olvidar que multimedia es multimedios, y los medios no son fines. Hay que preguntarse si la imágen sirve realmente a la música, si es la música la que sirve a la imágen, o si en realidad se complementan, si podrían existir por separado y, en cualquier caso, a qué o quien sirven ambas.
A pesar de todo, lo que se llama hoy en dia "arte multimedia", cuenta con un extenso pasado en todas las culturas, manifestaciones a base de estímulos multisensoriales (los antiguos misterios de Eleusis?), han existido siempre. El "arte multimedia" no es un "nuevo arte", pueden ser nuevas las herramientas que usa, malintencionada la crítica que lo presenta como excepcional y nuevo, pero es normal que a cada momento de la historia le correspondan formas contemporáneas de pensamiento y el arte se relacione con él. Por lo demás, no hay que lanzar las campanas al vuelo.