MCO (Método de Composición Objetiva) 
1ª fase: 1987-1999
texto complementario de la edición de los volúmenes MCO 2, 3 y 4

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Método de Composición Objetiva             Victor Nubla
 
 

El hecho de que los sonidos fuesen "fotografiables" y manipulables me parecía totalmente lógico y emocionante. Soñaba con ello a mediados de los setenta (una década antes, mi primer instrumento fue un grabador de cassette y el segundo, otro más). Le escribía cartas a un amigo que fabricaba sintetizadores caseros, diciéndole que algo así tenía que existir, pidiéndole que lo inventase. Unos años después me escribió diciendo: "ya existe, pero
no lo he inventado yo; tengo uno a medio construir". Cinco años más y ya se podía comprar un sampler por ocho mil pesetas en cualquier supermercado. Soy consciente de que muchos estábamos lanzando tal encargo hacia al futuro. Y desde hacía mucho tiempo:

"El teclado para componer ruidos. Yo lo espero. Lo musical no se encuentra en la naturaleza, o está en muy poca cantidad. Pero los ruidos, grandes y atractivos como son, base más familiar de nuestra vida que los rayos del sol. Nosotros los reconstruiremos, nos sumergiremos en ellos y, gracias a este aparato, trabajaremos en el mismo esqueleto de la naturaleza."

(Henri Michaux, 1942)

Cubrí mis máquinas de síntesis y mis grabadores de cinta con unas estupendas fundas para que no se llenasen de polvo, y  me dispuse a organizar los materiales que esta nueva y apasionante tecnología me proveía. Hasta que me encontré en la siguiente situación:

Si podía "robar" cualquier sonido, ¿qué método usar, primero: para no tener que escuchar todo los sonidos del universo uno tras otro hasta decidirme y segundo: para que en una operación tan parcial no terminase por usar mi discoteca o mi entorno cotidiano como fuente sonora, lo cual hubiera resultado un reducción tremenda? Es decir, si con esta tecnología puedo apropiarme de cualquier sonido existente, ¿cómo hacer para tener acceso al mayor número de fuentes sonoras posibles? Entonces decidí tomar las ondas de radio como fuente (en la radio no están "todos" los sonidos del mundo, pero al menos provienen de todo el mundo). Decidí anular el altavoz del aparato para no tener la tentación de "elegir" y poder contar así no sólo con las emisoras, sino con los múltiples ruidos que suelen encontrarse en la radiofrecuencia. Trabajando con un receptor multibanda, que divide la onda corta en diez bandas, tengo acceso a cientos de emisoras del planeta y a otras tantas interferencias y batidos, entre ellos el fondo de microondas o "eco del big bang". Así nació el Método de Composición Objetiva (MCO) en 1989.

"El botón del dial gira con rapidez a través de los megaherzios hasta llegar a su nuevo destino. Se oye una especie de chisporroteo mientras recorre las distintas emisoras, así como un ligero silbido y un zumbido, a los cuales la persona que acaba de despertarse no presta la menor atención. Alguno de estos silbidos corresponden a la llamada de lejanas galaxias en explosión, que se consumen en su agonía mortal y envían una poderosa radiación de partículas a lo largo del espacio y del tiempo durante el  procesode su desaparición. Otros ruidos electrostàticos provienen de la caída de un rayo en lejanos continentes, que envía vibraciones electromagnéticas a través de las capas altas de la atmósfera,y recorre desiertos y mares hasta llegar a la radio situada en la cabecera de la cama. Todos estos sonidos se reciben, pero son ignorados mientras se busca la emisora adecuada."

(David Bodanis)

Mi intermediario es el azar, que es muy exacto. Robo al azar porque creo que no hay nada que merezca ser robado intencionadamente. Además, hago muestras muy cortas, lo cual me impide reconocer la fuente. Nunca sé qué diablos he sampleado. Ni me interesa.

"Ningún hombre debería afirmar que es increíble (...) que en el maloliente estiércol, una gallina diligente no pueda encontrar un grano de trigo, incluso una perla o una pepita de oro, si busca y escarba lo suficiente."

(Johannes Kepler, 1571 - 1630)

Esa materia está ahí, y yo la uso como materia primordial. Como en toda la historia del arte, hay quien usa los materiales para hablar de sí mismo, hay quien los usa para que hablen por sí mismos y hay quien los usa para que hablen de su tiempo y de su contexto. Yo no soy un artista documentalista, el sampler es mi bola de cristal, extraigo las muestras como si se tratase de cartas del tarot. No me habla del mundo, me habla de mí, y lo uso para facilitar la organización de mis estructuras mentales y convertirlas en música.
Me gusta pensar que, mediante el MCO, trabajo con secciones de realidad. Extraigo esas secciones como cartas de un mazo. Y así quedan, en el orden en que aparecen. Por su relación entre sí adquieren sentido, generan una realidad virtual sonora mágica. Es la señalización de mis sueños, o su matemática.
Estos son los elementos que integran el laboratorio MCO que tengo en mi estudio (similar a los que contiene la maleta portátil MCO, de tres horas de autonomía , con la que puedo trabajar en cualquier lugar *):
 
 

1. sintonizador multibanda
2. muestreador
3. grabador multipistas
4. d.a.t.
5. auriculares

Y estas son las operaciones necesarias:

FASE 1: determinación de campos anímicos
FASE 2: obtención exacta de muestras azarosas
FASE 3: generación de bucles y secuencias
FASE 4: mezcla irreversible
 

(texto aparecido inicialmente en "Senderos para el  2000", una publicación de Paralelo Madrid/Círculo de Bellas Artes, 1999)

* la maleta portátil tardó casi cuatro años en ser construída: diseñada en 1994, no fue realidad hasta el primer taller de Clariaudiencias, en que la Asociación H, con el soporte de la Diputación de Barcelona, encargó su construcción.
 
 




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