PRIMERA ENCICLOPEDIA DE LA VIDA SUBMUNDIAL.
LAS 281 ACTIVIDADES MÁS RELEVANTES QUE SE REALIZAN A DIARIO EN EL SUBMUNDO PÉREZ.
IMPRESCINDIBLE PARA: MANTENEDORES DE ESFERAS, TITULARES DE SUBMUNDO, UNIDADES SERGIO CAOLÍN II, ETC.
LAS 140 PRIMERAS ACTIVIDADES PRINCIPALES EN RIGUROSO ORDEN NUMÉRICO
por Victor Nubla
nota: antiguos documentos word perfect en cochambrosos disquettes han
asegurado la pérdida de un porcentaje afortunadamente bajo de estos
textos. La conversión no ha sido fácil. Lamentablemente,
tampoco ha sido óptima. Entre ambas situaciones se encuentra el
placer nuevo de degustarlos ya viejos. Aquellos que faltan, viven en un
limbo informático para vetustos mac plus y classics. Bienvenidos
sean como se han rescatado.
I
ASFALTAR CIERVOS
Normas básicas para el asfaltado de ciervos en época de
lluvias:
Es preciso recordar lo importante que es para nuestra seguridad el
asfaltado periódico de ciervos. Aún más cuando vienen
las lluvias, época en que el firme se torna resbaladizo (especialmente
la capa de gelatina) con lo que un buen asfaltado nos puede ahorrar más
de un susto.
Para que el asfaltado sea fácil y nos ocupe poco tiempo, más
vale que utilicemos el kit anual de servicio, aunque un buen asfaltador
puede hacerlo igualmente bien por medio de la intuición y la observación
metódica.
Las zonas de los ciervos donde es más conveniente renovar el
asfalto son aquellas que durante el año sufren el desgaste continuado
de las cubo-ruedas de nuestros filo-coches: Los peraltes exteriores y la
zona central de todas las rectas.
Atención: Suele dejarse el tema de los peraltes para después,
comenzando por las rectas. Esta costumbre no es esencialmente práctica:
Al fin y al cabo, por poco que tarde el asfalto en secarse, algo se derramará
hacia la recta o hacia la zona central del propio peralte, lo cual nos
puede permitir un modesto, aunque apreciable, ahorro.
Por último, comprueben el estado del ciervo desplazándose
sobre él en el filo-coche varias veces (no olviden mantener las
ventanillas cerradas, para evitar los vapores tóxicos del asfalto
asalmonado que viene utilizándose desde hace unos años).
II
REDONDEAR CABEZAS
No todas las cabezas son redondas e incluso no todas las cabezas son
cabezas. Para distinguir una cabeza será necesario conocer en profundidad
la descripción de los pies. Indudablemente, dicho conocimiento no
se adquiere de la noche a la mañana, aunque un mantenedor de esferas
puede solventar dicho problema practicando una hora diaria con su equipo
Helmuth abreviado. Resulta por lo demás adecuado recomendar a los
alfacincanos algunos ejercicios prácticos para desarrollar su propia
capacidad de redondear cabezas: Ejercicios con metáforas, juegos
de palabras, cacofonías intencionadas, pensamientos-espejo, etc.
Y así como muchas otras misiones exigen operaciones delicadas,
procesos complejos, dominio técnico y amor por las legumbres, redondear
cabezas es una tarea profunda y fundamentalmente mental (la cabeza es la
funda de la mente) y aunque se hayan puesto en circulación recientemente
métodos manipulativos "muy efectivos", recomendamos a los mantenedores
seguir con atención las instrucciones de esta noticia y despreciar
los folletos informativos de diseño chillón que tanto gustan
a los alfacincanos.
Por supuesto, es absolutamente preciso practicar previamente el redondeo
con la propia cabeza. Ello nos acostumbrará a no desazonarnos cuando
comprobemos cuán fácilmente una cabeza puede volver a su
cuadratura original a las pocas horas de efectuado el redondeo. Para no
desfallecer por ésta u otras causas, se recomienda al mantenedor
el consumo periódico de alimentos.
III
AFEITAR CALAMARES
Esta práctica corresponde a una tradición que proviene
de las estepas heladas de U-Furú, concretamente del rito que constituye
la celebración anual del Calamar Que Saluda. Desde hace mucho tiempo,
los mantenedores asisten a dicha fiesta en grupo o en solitario, para poder
degustar el delicioso mejunje que los nativos llaman "melondra".
Cuando regresan a sus respectivos submundos, suelen practicar el afeitado
de calamares en recuerdo de los días pasados en las estepas.
La técnica propiamente dicha del afeitado tiene una componente
ceremonial indiscutible aunque de todos modos, siempre podrán introducirse
algunas modificaciones.
El afeitado básico se realiza como sigue:
1. Sentar al calamar en el sillón giratorio, procurando ajustarlo
hasta dejarlo a la altura necesaria para que pueda verse en el espejo.
2. Envolver en torno al cuello una toallita y cubrirle bien los hombros
con una pieza de tela, que se anudará con cuidado de no apretar
demasiado.
3. Humedecer la zona de la barba del calamar y extender luego el jabón
con la brocha, hasta conseguir una capa homogénea.
4. Aplicar la cuchilla sobre la piel y manteniendo ésta tirante,
afeitar esmeradamente procurando no dejar ningún pelo.
5. Concluido el afeitado, lavar con agua tibia y aplicar algún
tipo de crema o loción antiséptico-sedante.
6. Desanudar la tela con cuidado de que los pelos no caigan sobre los
hombros y el cuello del calamar y extraer la toallita, aplicando un poco
de polvos de talco con un cepillo suave.
IV
RELLENAR VALLES
Muchas veces, los valles son vaciados exactos de colinas invertidas,
como las colinas lo son de otros valles. Unos y otras fueron una pieza
muy importante de los primitivos moldes (las esferas) que sirvieron para
construir los dobles de las esferas. Esto no es aplicable a los submundos:
Los submundos no tienen negativo, por así decirlo. No existe un
"antisubmundo" por cada submundo ni nada parecido.
El rellenado de valles viene practicándose con el fin de evitar
que cada antiesfera encaje con su esfera correspondiente. Esfuerzo inútil,
ya que cada cambio introducido es simultáneo a su equivalente en
el negativo. Así, por cada valle que se rellena en la esfera, una
montaña es allanada en la antiesfera, de manera que lo único
que obtenemos es el mantenimiento de los conceptos generales y el dislocamiento
de las situaciones particulares. Algo realmente desagradable. Sin embargo,
un mantenedor de esferas debe rellenar valles demasiado a menudo y lo que
sigue a continuación son tres consejos importantísimos que
pueden facilitar esta tarea. Son los siguientes:
-Usar información de primera calidad como material de relleno.
-Cubrir el rellenado con un mantillo de texto crudo que explique de
forma sencilla las consecuencias de equilibrio forzado que la mente alfacincana
proyecta sin cesar en la antiesfera.
-Convencer a algún río de que pase por allí (en
las antiesferas el símil del agua es de muy mala calidad).
V
INVESTIGAR ASUNTOS
La investigación de un asunto conlleva siempre una serie de cambios
de vida importantes. Son los siguientes:
-De vida acuática a vida anfibia.
-De vida cotidiana a vida ajetreada.
-De vida diaria a vida horaria.
-De vida investigada a vida investigadora.
Y así, sorpresivamente.Además, nuestros hábitos
sufren también muchas transformaciones:
-Transformaciones temporales.
-Transformaciones espaciales.
-Transformaciones espacio-temporales.
Entre muchas otras.
Los asuntos, por su parte, terminar por ser de varias clases:
-Asuntos internos.
-Asuntos importantes.
-Asuntos sin importancia.
-Asuntos banales.
-Asuntos investigados.
La investigación de asuntos se revela así como un proceso
complejo que atañe personalmente a cada uno de nosotros soliviantando
en profundidad toda idiosincrasia de que no hagamos gala.
VI
OBSERVAR FENÓMENOS
Bien, ¿cuántas veces hemos pensado "ahí va un fenómeno"?.
Y ¿acaso no hemos observado a cierta distancia, intentando calibrar
su fenomenalidad, su esencia fenomenal?
Para que la observación de los fenómenos pueda rendir
los frutos deseados, es necesario realizar un aprovechamiento caudaloso
del tiempo en base a lo apretados que vamos de misiones o a lo fugaz de
los fenómenos en sí.
No cabe duda de que la observación requiere cierta disciplina
(que por otra parte, no es ajena a cualquier mantenedor) pero también
supone una pérdida de tiempo que sólo lo fenomenal de algunos
fenómenos nos hace tolerar. Para aquellos mantenedores que sean
de naturaleza nerviosa, es recomendable especializarse en la observación
de fenómenos de gran calibre y proporciones fenomenales, como el
descascarillamiento anual del Niñalaya, el deshielo de los mares
del sur, la erupción de las lagunas de lodo de Gorgago, la migración
simultánea de un millón de especies oscureciendo los cielos
de Kndar, el apesadumbrado trote de cientos de telegrafosaurios, el soberbio
despliegue de la cola gigante del Glo-ki, la revisión anual de la
dentadura del tiburón errante, la inolvidable explosión de
una bolsa de plástico, el Saludo Pat-tónico Espasmódico
De Garbanciutad Para Detectives Privados Profesionales Preferentes En Misión
Secreta (una autentica maravilla coreógrafica) o los 75 pisos de
la torre central de la catedral de esa misma ciudad.
VII
APACIGUAR MARES
Lo que más apacigua a los mares es nuestra paciencia. Paciencia
es no temer la espera. Y esperando, el mar se apacigua. Basta sentarse
y aguardar. Llevarse algo que hacer: un libro, bloc para dibujar, tabaco
y una pipa. El mar, aunque bata con bravura y se rebele, aunque la noche
oscura llegue y le permita salpicar y golpear a sus anchas, termina apaciguado
y hecho balsa. Extendido ante el paciente esperador, ronronea, juega un
poco con la arena y queda dormido. Duerme. Aunque una ola repentina nos
venga a sorprender, duerme, nada más se agita en sueños y
sueña que bate acantilados ausentes, mientras acaricia nuestra orilla,
haciendo rodar las caracolas. Éstas aprovechan la ocasión
para memorizar el rumor que luego han de transmitir a quienes escuchen
en ellas. Cuando el sol inicia su camino y tiñe el horizonte de
luz, el mar sigue durmiendo, apaciguado. Quizá lo esté durante
días, y para enbravecerlo, otra técnica no hay que la misma
que apacigua: Nuestra propia paciencia. Una vez más, provistos de
pertrechos, hay que aguardar tranquilamente el enfurecimiento del mar,
el cual llega, como siempre, después de mucho esperar.
°Mar apaciguado: misión cumplida.
De manera que no se recomienda al mantenedor continuar en el campo
de operaciones una vez conseguido su propósito. En cualquier caso,
tal como explica el texto submundial registrado, para el enfurecimiento
de los mares debe seguirse el mismo proceso, sin variaciones.
VIII
TRANQUILIZAR A LOS CUERVOS
La técnica que se describe a continuación fue puesta a
punto por Poroso en los lejanos tiempos que nunca estuvieron cerca (recreados
en los ciclos o consecuciones Pérez).
En el mismo lugar que entonces o quizá un poco más al
norte, los cuervos, presas del nerviosismo, ejecutan todavía su
rosario con crispación, todos los días a una hora parecida.
Lo que Poroso estableció sigue siendo todavía válido.
Presten atención:
1. "Tranquilo", para un cuervo, significa "te voy a dar". "No pasa
nada" equivale en el lenguaje de los cuervos a "bicho asqueroso" y "Cht,
cht, bonito" a "pícame en un ojo".
2. De manera que, para tranquilizar a los cuervos, es preciso decir
exactamente lo siguiente: "Te voy a dar", que para él es "no pasa
nada". A continuación "bicho asqueroso", que quiere decir, en su
lenguaje, "tranquilo" y concluír con "pícame en un ojo" que
equivale a "están rodeados".
3. Si el cuervo no se tranquiliza o no comprende bien las expresiones,
es conveniente dedicarse con intensidad a cualquier otra tarea.
IX
AJUSTAR EQUINOCCIOS
Puede encontrarse el mantenedor de esferas ante la tarea nada sencilla de tener que ajustar dos o más equinoccios en un eje de retro-turbina sin la ayuda del estrobo-guante reglamentario (por ejemplo, si se lo ha mandado a la lavandería). Cuando se presente un caso así, es necesario mantener la calma de la esclusa 95 y sortear todos los obstáculos entre los miembros de cualquier asentamiento de rabulones que se encuentre en un radio inferior a 100 km. A continuación, procederemos al ajuste equinoccial, utilizando las ampollas metálicas de madera que incorpora el retro-eje. Ahora bien: ¿Cual será la reacción de los cáncamos articulados al llegar la temperatura a siete grados superiores?. Con toda probabilidad, los cáncamos descargarán todo el exceso de presión sobre la base del cigüeñal o, si este se encontrase bloqueado, sobre la del pelicanal. Ello no representa peligro alguno para la estabilidad de la estructura equinoccial, antes al contrario, permite que sus diferentes partes se asienten mejor en el chasis, produciendo en el retro-eje una agradable sensación de haber perdido el billete en la estación de Villa Grilla. Algunos manuales advierten de la necesidad de reponer el contenedor de tinta viscosa, que suele andar muy gastado cuando se hace imprescindible el ajuste de equinoccios, sin embargo, esta recomendación no debe interpretarse como un aviso de grado rojo o una alarma tangencial ineludible. Se trata, simplemente, de un consejo de amigo a los que tan acostumbrados nos tienen los manuales.
X
RECUPERAR SIMAS
Recuperación de simas: Admirable tarea. En Mundo Pérez,
donde el folklore guarda con consistencia innumerables testimonios cruzados
de experiencias autónomas, la leyenda del Recuperador de Simas todavía
se transmite indistintamente hacia el futuro y hacia el pasado. Todos conocen
los primeros versos del Canto del Recuperador de Simas:
"Sima, semántico soma
que a la semilla somete..."
Y aún resultan de uso cotidiano expresiones como "ésto,
ni recuperando simas" o "¡con una sima quisiera verte!".
La importancia de la recuperación de simas para la marcha de
los submundos ha creado también una línea gráfica
de gran aceptación, que se basa en simas ortográficas y parasimpáticas,
ataviadas con recuperadores de estilo estelar.
Por ello, y no a pesar de los barruntos adormecedores de mantas-raya
y peces-espada, cubriendo la mismísima melaza conceptual con alcachofas
solemos obtener un rabulón coherente, concreto y competente que
nos ameniza (tan solo: nos ameniza). Pero propicia acceder a las auto-instrucciones
mentales para recuperar simas, una tarea de varios colores que asume cualquier
mantenedor de esferas con entusiasmo y energía suplementaria, ya
que hoy por hoy, dividido por ayer y elevado a mañana, que también
puede formularse así:
(hoy2 / ayer)mañana
XI
DORMIR NUBES
Cierta mañana húmeda y gris que no quería dejar
de ser madrugada fría, húmeda y gris, miles de carteles inundaron
las paredes de las casas del submundo. En ellos, con letras grandes y luminosas,
podía leerse: "Escuchando con atención habrás notado
que las nubes duermen. No las despiertes, y seguirán durmiendo."
Despiértalas: y se harán un lío tremendo para entrar
ordenadamente en el cuarto de baño. Además, luego tendrás
ante tí la ingente tarea de dormirlas otra vez. Si es así,
si no has podido resistir la tentación de despertar a las nubes
y ahora, inaplazablemente, tu voluntad se sacude una vez más con
la imperiosa necesidad de dormirlas, presta atención, lector mantenedor:
No las duermas de una en una, pues las demás siempre despiertan
a la que acabas de dormir.
No las acunes, pues se te colarán por entre los brazos, limítate
a ronronear en su proximidad.
Utiliza altavoces megachopo para que el ronroneo llegue a todas las
nubes por igual.
Elige siempre rebaños de nubes que no sean excesivamente numerosos,
ya que podrías encontrarte ante la desagradable situación
de tardar más de una semana en conseguir tus objetivos.
En cualquier caso, y si no es por causas de fuerza mayor, trata por
todos los medios de ir bien equipado con un sistema completo Ronchis de
multiparaguas, para el caso de que te encuentres con nubes acuosas o demasiado
lloronas.
XII
APACENTAR ABEJAS
"No hay excesivos trucos para apacentar abejas. Algunos dicen que "nunca un truco revelará un exceso", pero ese argumento no nos mueve a alterar nuestro propósito mientras sigamos redactando esta enciclopedia"
(Equipo de redacción de la I Enciclopedia Submundial. Equipador jefe, D. Esteban Rododendro)
Apacentaban abejas. Y creían que eso era lo correcto. Afortunadamente, lo era. Y siguieron con ello. Las abejas también. Algunas sucumbieron en el intento: todas aquellas que murieron de muerte "natural" y cinco, que cayeron en un depósito. El mundo seguía y todos estaban demasiado ocupados para celebrarlo, pero aún así se acordaban de algunos aniversarios. Las abejas comerciaban entre ellas y habían alcanzado un equilibrio social muy envidiado por sus vecinas, las codornejas. Pero el cielo no se llenaba sólo de abejas y codornejas, cuando la tarde brillaba y extraía los aromas de las flores con aquella violencia de colores y ráfagas de viento intencionadas, también las ovejas y las almejas se desparramaban por el horizonte, peinando los trigales y escondiéndose entre vetustas acacias para canturrear a los oidos de los paseantes. Con tan apreciadas prácticas habían llegado a ensordecer a los propios árboles aunque, eso sí, durante muy pocos minutos. Y hasta que la abeja Manuela no escribió el ahora venerado palimpsesto que conocemos como "libro de Manuela", no hubo cambio alguno en el proceso básico.
XIII
RELANZAR EL ECUADOR COMO ECLÍPTICA VERDADERA
Debe reunirse a toda la clase científica de la esfera elegida
en un salón de buenas dimensiones. Habremos guardado previamente
el ecuador en una bolsa, preferentemente de fieltro, que sea opaca y pueda
cerrarse herméticamente (los ecuadores se muestran muy inquietos
en los consejos científicos).
Abrirá la sesión el Gran Ujier más cercano a la
puerta por la derecha, leyendo el acta de una sesión imaginaria
que pudiera haber tenido lugar no menos de dos años antes.
Un moderador, elegido al azar entre los componentes de un equipo de
fling, dinamizará las tomas de palabra hasta obtener una salsa ni
demasiado espesa ni demasiado clara, que mantendrá estable con movimientos
rítmicos precisos.
Introducido entre la multitud, un mantenedor complementario objetará
que la actual eclíptica no responde ya a los deseos más íntimos
de un gran número de especies animales, como por ejemplo, las mulancias,
cuya natalidad desciende vertiginosamente. Pero, sin abundar en ello, dejará
que los demás expresen sus ideas sobre todos los temas que generalmente
interesan a la clase científica.
Concluidos los turnos de palabra, el mantenedor extraerá cuidadosamente
el ecuador de su bolsa y lo lanzará a la onceava persona por su
derecha, la cual, cogiéndolo límpiamente al vuelo, lo relanzará
como eclíptica verdadera.
XIV
DESCONGESTIONAR VOLCANES
Ante todo, debemos advertir que los métodos de escritura compulsiva
no contribuyen especialmente a la descongestión de volcanes. Antes
al contrario, crear un efecto compulsivo-intermitente en los núcleos
activos de los volcanes acarrea el peligro de extinción número
F.
Por otra parte, la conducta extremadamente temperamental del volcán
medio cuenta con el apoyo tácito de las tazas de apoyo (un grupo
de presión muy poderoso) y en ese terreno, un titular de submundo
no lo tiene todo ganado. De manera que optamos por un tipo de escritura
que valorará mucho los silencios, dando también la mayor
importancia al tipo de letra (no puede ser letra volcánica).
Soslayar tazas no es una tarea submundial, así que debemos atenernos
a la descongestión del volcán, operación que realizaremos
en dos etapas, dejando a un lado la escritura:
1. Etapa de Potencia.
Aquí comenzaremos por someter al volcán a un examen completo
sobre vulcanología, meteorología y contabilidad.
2. Etapa de Montaña.
Se mostrarán al volcán diapositivas de montañas
normales y corrientes, en una frecuencia de tres por segundo.
Generalmente, los volcanes experimentan un repentino apaciguamiento
en la diapositiva número setenta y siete (es decir, al cabo de algo
más de veinticinco segundos de iniciada la segunda etapa).
XV
LLEVAR LA CUENTA DE LAS CORRIENTES
Hay ciudades que los vientos no perdonan. Hay vientos que las ciudades
recuerdan y temen. Hay temores que generan expresiones. Y expresiones generales;
también ex-presidentes generales. Que alguien se interese por ello,
ya es un éxito. No deberíamos pedirlo así, pero no
hay otro remedio: Alguien debe llevar la cuenta de las corrientes.
Puede hacerse; quienes lo han hecho, lo atestiguan. Y no es más
difícil que irse de excursión. Pero es infinitamente más
complicado que darse importancia con sus cosas. Y así están
las cosas, como garabateadas en nuestro destino.
Otro hecho es que muchas corrientes tienen en cuenta lo corriente.
Digamos que más de lo que parece, aunque también es cierto
que, en ocasiones, lo corriente se establece por cuenta de las corrientes
(lo cual quizá venga a ser lo mismo o peor). En definitiva, no es
demasiado corriente hablar con los que surgen del feldespato, pero hay
cosas que sí lo son: alternar con la corriente, estar al corriente,
continuar con la corriente o dejarse llevar por la corriente. En todo caso,
es preciso mantener relaciones estables con nuestra cuenta corriente, sin
disimulado entusiasmo (en todo caso, con fruición ampliable).
XVI
ALTERNAR LA EXTINCIÓN DE LAS ESPECIES
Esta misión no tiene secretos: Si todas las especies se extinguieran
a la vez, el mantenedor en funciones debería regresar a Mundo Pérez
dando por concluída su misión, pues las esferas no son otra
cosa que sus pobladores. Por ello, es fundamental alternar la extinción
de las especies por medio de los sistemas habituales: preservar una o varias
de ellas en detrimento de otras, etc.
Pero ahí no concluye esta pintoreca misión. Es necesario
recoger el flujo de alternancia en vasijas de cartón numeradas del
1.000 al 1.001, anotar en sus etiquetas el día y la hora del sondeo
y la especie alternada junto con su respectiva especie a extinguir. (Las
vasijas de cartón numeradas las provee Mundo Pérez a través
de sus terminales-buzón para mantenedores, siendo necesario reintegrar
el material no utilizado).
Seguidamente, hay que depositar el contenedor de vasijas en la terminal
Pérezmundial ordinaria y abonar cien mil plofos de curso legal.
Puede darse aquí por concluída la misión, por lo que
se vería como lícito que el mantenedor se entregase a pastar
indiferencias con naturalidad, dando sentido al largo tiempo, testigo de
sus tareas.
XVII
REGULARIZAR LOS FLUJOS
Existe un modelo de conversación ritual que el mantenedor debe
sostener con el inter-regularizable Diondo cada vez que acomete la tarea
XVII. No requiriéndose ningún otro movimiento, la transcribimos
aquí tal como se conserva en la alacena del Submundo:
Mantenedor (M)-Mantenedor de esferas de Pérez en servicio motriz.
Inter-regularizable Diondo (D)-Encantada, joven.
M-Igualmente.
Aquí, D llama a uno de los camareros y cuchichea con él.
Después, se sienta en su mesa plegable reglamentaria.
M-Veo que la inter-regularización funciona...
D-¡A las mil maravillas!
M-Señora, tengo un interés muy especial en regularizar
personalmente el flujo.
D-Oh, caramba. Me temo que tendrá que esperar hasta mañana,
ya que todavía estamos a hoy.
M-Entonces, esperaré. Pero sepa que necesito encontrarme cuanto
antes en acción.
D-Así y todo, debe descansar esta noche.
M-Piense que, a todo ésto, en el Submundo recibimos flujos no
regularizados con demasiada frecuencia y los objetos no se aguantan bien
en sus estantes.
D-Con todo, hay que descansar. Por unas horas no cambiará nada.
M-No estoy del todo de acuerdo. En los submundos el tiempo es estropelástico.
D-Regularice, pues, y sobre todo no se ponga nervioso.
XVIII
DESNATURALIZAR LOS PASTOS
Hay pastos que son pasto de la indiferencia naturalista. En ese sentido,
hemos podido ser testigos a lo largo de mucho tiempo de la creciente naturalización
de los pastos, en su sustancia y en su impedancia. No debe extrañarnos
que las reacciones hayan comenzado a producirse. Mientras tanto, un equipo
de desnaturalización Ronchis ha trabajado en lo que será
el esquema desnaturalizador de los pastos a partir de ahora:
Resulta imprescindible comenzar por incorporar un relé de lectura
tangencial a cada pasto. El relé, programado en tiempo doble, permitirá
ir instalando con mucho cuidado el resto de los accesorios: relojes de
caña, filtros montaraces, cánulas de re-captación
y visores de látex. Para que el pasto no desarrolle tejidos absorbentes
y neutralice a sus nuevos huéspedes, se emiten ondas sonoras de
frecuencia U mediante un repro-trasto digital.
El uniforme reglamentario de desnaturalizador, a pesar de tener un
aire extravagante, está diseñado exclusivamente para no despertar
recelo en los pastos y pasar desapercibido entre los frecuentes campos
de amapolas que encontraremos siempre en la proximidad de los pastos naturalizados.
Muchos afirman que no existe un tiempo exacto para que se produzca el proceso
de desnaturalización. Otros aseguran que el proceso se da, precisamente,
fuera del tiempo o en un tiempo muy estrecho y algo abotargado. La última
palabra la tendrá el mantenedor, a la vista de su experiencia multitudinaria.
XIX
NEVAR LAS MONTAÑAS MÁS ALTAS -CULMINAR PASTELES-
Muchas son las oportunidades que tiene un mantenedor de esferas de nevar
las montañas más altas con uno de esos artilugios que para
tal fin han sido construidos y que en muchos submundos se conocen como
"mazurca de maíz".
Con la mazurca se consiguen buenas culminaciones, impecables, con la
nieve uniformemente repartida, desde el extremo superior hasta la mitad
de su altura, donde, mediante un sutil degradado, la nieve deja paso a
la verde hierba o a la negra roca en caso de estructuras pizarrosas.
Durante la operación es necesario mantener alejados a los glo-kis,
siempre dispuestos a extender desde el Universo Blando sus garras rugosas
y un poco sucias y pasar un dedo por la montaña recién nevada
para luego chupárselo ruidosamente.
Si queremos que los glo-kis se mantengan en su región objetiva
y no nos estropeen el trabajo, habrá que instalar un bate-bate a
setecientos kilómetros de la montaña que procedamos a nevar.
Éso mantiene alejados a los glo-kis aunque no a los cuervos bracirrotos,
cuyo deporte nacional es el lopo, una variación del juego de la
sardina, consistente en llamar por su nombre a los mantenedores desde
las copas de los abetos. Afortunadamente, las mazurcas homologadas van
equipadas con un mango cascabelero, el cual produce un ultrasonido muy
molesto para los cuervos, que les crea un irracional sentimiento de anhelo
indeterminado.
XX
DIVERSIFICAR LA PESTILENCIA
En un caso ideal de pestilencia exacerbada, sólo la diversificación
bien llevada puede responder a las exigencias que un problema así
plantea. Tengamos buen cuidado de colocar pinzas en nuestras narices porque
lo demás, una vez actúe la diversificación, no puede
molestarnos. Es la clave y nadie lo niega: diversifica y planea. Todo un
éxito. El hit nuestro de cada día. Es decir, hacer tortillas
batiendo huevos de paciencia.
Introducida aquí, la palabra "tiempo" no aclara muchas cosas,
pero fuera de contexto, tiempo es TIEMPO. Tiempo es ésto.
Y aún queda algo: Pestilencia exacerbada igual a excrecencia
programada. Pestilencia no distingue los colores; ni pensemos en su mezcla
de sabores. Porque pestilencia sin diversificar igual a mantenedor agobiado
preguntando al conserje equivocado. Sin pastillas. Y de lado.
Diversifiquen; sobre todo la pestilencia alfacincana, conocida en todos
los submundos. Hagan como que no han visto nada y diversifiquen, no puede
dejarse que la pestilencia prolifere exacerbada porque ocasiona amnesia
olfativa, por ejemplo. Y porque sí.
En el origen de toda diversificación hay un acto propio de la
voluntad más férrea. En el origen de toda vía férrea
hay una voluntad de diversificación de los propios actos. Etcétera.
XXI
DISLOCAR ESCENAS
Existen varios sistemas para dislocar escenas simples. De entre ellos,
destacaremos aquí tres que han sido comprobados con cierto rigor.
En cuanto al dislocamiento de escenas complejas, aún no existiendo
un método absolutamente eficaz, daremos también algunas ideas
para poder salir del paso.
Una escena simple tiene dos argollas de arrastre que la mantienen fija
al dado dubitativo circular. Esto es así para todas las escenas
simples. Otra característica propia de las escenas simples es su
catapulta de palabras giratoria. No hay más semejanza que ésa
entre una escena y otra, de manera que se han podido desarrollar tres sistemas
que, basándose en ello, permiten su dislocamiento con cierta facilidad:
Sistema A: Aligerar la sujección de la argolla 2 impidiendo
el disparo automático de la catapulta.
Sistema B: Balancear la escena, tapando el dado con la mano y recoger
tres palabras sensibles desprendidas por la catapulta.
Sistema C: Comprimiendo la escena en dirección a la argolla
1, veremos como la catapulta se repliega y el dado gira. Esta es la llamada
"dislocación directa".
En cuanto a las escenas complejas, dado el número elevado y
variable de argollas, el giro constante del dado y la flexibilidad de la
catapulta, lo mejor es extender una alfombra de hojas de papel verjurado
y garabatear con los pies alguna sordina de compromiso. Ello no asegura
la dislocación de la escena pero permite observar algunos cambios
realmente espectaculares en su coloración.
XXII
ATRIBUIR INTERMITENCIAS
Muchas veces, intermitencias que vagan sin dueño han sido atribuidas
a piedras, vegetales e incluso animales que se encontraban en su proximidad.
Dado que una intermitencia sólo puede percibirse intermitentemente
(como es lógico), las tareas de atribución pasaron muy pronto
a los titulares de submundo, ya que éstos, equipados con sus potentes
orejas, pueden captar las zonas sordas de dichos fenómenos.
La atribución de intermitencias es muchas veces un asunto delicado.
Sin ir más lejos, cualquier propietario de una intermitencia corriente
trata de desembarazarse de ella lo antes posible una vez la ha generado,
de manera que no aceptará de buen grado que le sea atribuida a menos
que se presenten pruebas y muchas veces ni siquiera ante ellas reconocerá
su responsabilidad.
Un titular de submundo o mantenedor debe tener en cuenta lo anterior
al enfrentarse con esta misión. Lógicamente, sus tirabuzones
pueden ser de gran utilidad (no hay testigo mejor que un tirabuzón)
pero es conveniente que la tensión a nivel de los tendones de la
nuca sea constante.
Atribuyan la intermitencia sin dudar. Si se equivocan, saquen inmediatamente
el certificado de falibilidad antes de que los alfacincanos pueden extraer
el bono triple de intermitencia dudosa.
Atribuir intermitencias no es una de las mejores tareas de intersección
pero, con el tiempo, puede uno acostumbrarse sin más problemas.
XXIII
CORRER EXTRAÑOS RIESGOS
Hay muchas formas de correr. Algunas de ellas están homologadas
competitivamente para la obtención del título de corredor.
Comentaremos la más conocida, que es, hoy por hoy, la de correr
extraños riesgos.
No sólo es muy importante haber nacido para dedicarse a este
deporte, también otros requisitos resultan imprescindibles:
1. Haber crecido lo suficiente (hasta los 10 cm. de estatura, no es
recomendable correr extraños riesgos).
2. Haber bebido lo suficiente (tres mil billones de litros de no importa
qué sólido, es lo adecuado).
3. Haber obtenido o renovado convenientemente la licencia de corredor
de extraños riesgos, lo cual no resulta fácil, aunque llamando
al teléfono 77.8654.33.234561 del Submundo y preguntando por la
Unidad Sergio Caolín II, puede conseguirse la clave actual del modelo
de solicitud y una disminución en la demora.
4. Haberse llamado Ernesto al menos dos veces en la vida de otra persona.
5. Haber miniaturizado un mínimo de tres planetas y diecisiete
pelos de barba.
6. Haber doblado en unas horas la capital administrativa.
7. Haber dormido con la ceja derecha a dos centenares de mulas desprendidas
del techo falso de 10.000 plofos.
Cumplidos estos requisitos, correr extraños riesgos no es ningún
riesgo.
XXIV
PERMUTAR LIEBRES
Sabino Sambón fue permutador de liebres del Submundo Pérez hasta bien entrada la tarde. Todos lo sabían y atribuían helechos a Sambón. Éste, por su parte, pasaba todo el tiempo libre de que disponía componiendo poemas que Pérez le encargaba, y su habilidad era notable. Algunos de los más importantes poemas de Pérez, muchos de los que celebramos como grandes hitos poéticos submundiales, se deben a la pluma de Sambón. Recordemos, por ejemplo, aquel "Zollipo" que recogió maginíficamente Juan Crek:
La justa medida de un zollipo
son dos partes de sollozo
y una de hipo.
Sollozo con gozo
e hipo que sube, regresa, se va
y esperas que vuelva
como vicio ajeno
de un momento perdido.
O desequilibrio
del cuerpo que respira
sin saber porqué.
Sambón escribió "Zollipo" después de que Pérez
regresara de un viaje a Gorgago, muy impresionado por la forma de zollipar
que tienen los nativos de aquel lugar, y le encargase el cometido de componer
el poema.
Así pues, aquel que recordamos como el primer mantenedor que
permutó liebres, fue también un excelente poeta submundial
hasta que lo dejó todo para montar un negocio de transporte de gallinas
en Nobor.
XXV
ACICALAR CONEJOS
Esta es una de las misiones más difíciles del año.
Ha ganado numerosos premios, levanta opiniones encontradas allí
por donde pasa y las deja caer sin miramientos. Es una misión astropoléptica
y estropelástica que dignifica al mantenedor como pocas, aunque
le plantea complejos problemas de mantenimiento e incluso de conciencia.
Su resolución se basa en el conocido modelo de las seis preguntas
básicas, que son las siguientes:
1. ¿Ciertamente los conejos desean ser acicalados?
2. ¿Cuándo se están quietos para poderlos acicalar?
3. ¿Porqué muerden al acercarles la mano?
4. ¿Qué pasa con los tranquilos árboles?
5. ¿Y con las pacientes rocas?
6. ¿Acaso no serían más acicalables?
En el espesor del bosque bajo, los conejos siguen ocultos mientras
una legión de mantenedores rastrea con su olfato superadiestrado
en busca de conejos para acicalar. En sus bolsas llevan el acicalador flexible,
el espejuelo brocanteado, las pincitas buclesí, una paleta de treinta
y seis mil colores y varios clips sujetaorejas.
Los conejos se frotan los bigotes en sus madrigueras. En el extremo
del bosque, Sabino Sambón permuta rutinariamente las liebres, gracias
a un complicado juego de sutiles inter-relaciones entre sus recorridos.
XXVI
REABSORBER PANOPLIAS
El despliegue de una panoplia siempre trae consigo desagradables efectos
secundarios para todos menos para aquél o aquellos desplegadores,
ya que éstos, en cualquier caso, despliegan sus panoplias al margen
de su vida personal, es decir, al margen de sí mismos. No son panoplia.
Panoplia es ello. Y el ello tradicional, relegado a un papel de mero testigo
falso debe guardar incluso su testarudez en el rincón acostumbrado.
El mundo de los demás es una panoplia (ésa es la primera
ley) y los demás son la panoplia del mundo, sin duda (segunda).
Bien pertrechados, buscan a sus absorbedores naturales, aquellos que creen
en el destino que inventa el desplegador. Y absorben, vaya si absorben.
Son, como ya hemos dicho, los absorbedores naturales (y mira que es fea
la palabra).
Visto lo anterior, en los submundos no queda otra tarea, una vez desplegada
la panoplia por sus propietarios y absorbida por los mudos asistentes a
los juegos multiestacionales del dolor, que reabsorber en la medida que
se presente la oportunidad. Descargar de sufrimiento, un poco, y reabsorberlo
convertido en sorpresa. ¿Siempre sorpresa? Quizá falsa sorpresa,
pero sorpresa (aunque falsa) y no susto, no miedo, no temor, no desazón,
no desesperación, que es justo lo que inspira una panoplia, cualquiera,
por certificada que esté (habría que preguntar lo que inspiran
los certificados, o lo que expiran los plazos... ¿hacen suspirar?).
XXVII
TEMPORIZAR PAÍSES
En algunas ocasiones, se ha podido comprobar que la temporización
de países, realizada a tiempo, descongestiona la nariz y despeja
la garganta. Por ello, la actividad general puede seguir llevándose
a buen ritmo y cumplir con los ornamentos en los plazos fijados. Ahora
bien, temporizar países tiene también sus riesgos. Para evitar
el fracaso, es necesario seguir los pasos que se indican a continuación:
-Dos pasos a la derecha.
-Cinco en línea recta.
-Tres a la izquierda.
-Siete pasos más en línea recta.
-Seis a la izquierda.
-Ocho a la izquierda.
Si cumplimos este itinerario escrupulosamente, veremos que la presión
desciende y los países (no se pueden temporizar de uno en uno; mínimo
dos) se temporizan prácticamente sólos, variando en muy poco
su geografía y la estructura cerebral de sus habitantes. Algunos
métodos proponen determinados elementos circenses que complementarían
la temporización de manera menos traumática. No podemos decir
con certeza que los cucuruchos de almejas, las narices postizas o los falsos
sexos colgantes vengan a facilitar la tarea de temporizar países
aunque no se ha comprobado tampoco lo contrario. Ello queda, pues, al libre
albedrío del mantenedor de servicio.
XXVIII
IRRADIAR LLUVIAS
Seamos sinceros: las medusas no tienen alas. Es posible encontrar medusas con piernas, pero no con alas. En cualquier caso, las medusas usan casco de almendra. El motivo por el que creemos ver a la medusa a través del casco es que está irradiando lluvias. Así se divierte la medusa algunas veces. A menudo, la medusa come acelgas de alga. De tiempo en tiempo, consigue desplazarse, irradiando lluvias, hasta un roquedal submarino llamado "el roquedal de la medusa", allí deposita un guisante mojado, conocido como ìel guisante mojado del roquedal de la medusaî. Continuamente, los visitantes se fotografían junto a él. Poco a poco, se ha hecho famoso y él lo sabe. Es frecuente encontrar en las proximidades del guisante a las parejas de almejas que nadan en exágono. En "el roquedal de la medusa", todo es ovejuno, desde el guisante hasta el propio casco. Sólo cuando la medusa regresa a la mar profunda y de nuevo irradia lluvias, deja de serlo. Y además conviene saber que hay dos clases de medusas: las medusas con casco y las que irradian lluvias mediante láminas de cartón. Ambas, éso sí, profieren gritos de esperanza, al amanecer, desde sus propios roquedales. Por otra parte, los grillos-medusa, capaces de extinguirse en el pasado, adquieren una tonalidad insospechada en la proximidad de las medusas con alas, aunque nadie ha podido ser testigo de ello. Tanto es así que las medusas, hoy en día, abandonan sus roquedales al alcanzar el guisante la edad de 104 años.
XXIX
COCINAR FERTILIZANTES GENERALIZADOS
Hay tareas submundiales aparentemente secundarias, que terminan por
encargarse a aquellos pobladores de los submundos que no son su titular
(operarios, enlaces veloces, etc). Una de ellas es cocinar fertilizantes
generalizados, misión que siempre acaban realizando las unidades
Sergio Caolín II. A ellas, pues, interesará sobremanera esta
fácil receta. Presten atención:
Fertilizante generalizado "dejando hacer"
(para una persona)
ingredientes: 1 vaso de indiferencia ajena, dos rodajas de no tengo
tiempo, media copita de tilirín envidiosillo, 100 gr. de nadie está
obligado a más de lo que puede, 5 granos de egocentrismo de andar
por casa, 1/2 kg. de costumbre, 50 gr. de falsas obligaciones molidas,
una pizca de ofensa predispuesta.
Extender las dos rodajas de no tengo tiempo en la bandeja del horno,
espolvorear con los 100 gr. de nadie está obligado a más
de lo que puede y cubrir con el medio kilogramo de costumbre, introducir
en el horno y dejar que se haga a fuego lento durante muchos años.
Sacar la bandeja, añadir los 50 gr. de falsas obligaciones molidas
y dejar reposar. En un mortero, vaciar el vaso de indiferencia ajena, los
5 granos de egocentrismo de andar por casa y la pizca de ofensa predispuesta
y mezclar mientras se reposa el contenido de la bandeja. Rociar por encima
y servir. Comérselo. Y más vale que aproveche.
XXX
EMPOLVAR Y HOJEAR ESCARAMUZAS INOCUAS
Cuando las escaramuzas inocuas actúan sobre nuestros heliotropos,
llega el momento de ponerse a la tarea de empolvar y hojear. Lo hacemos
con entusiasmo, de manera que las escaramuzas no lo adviertan y procuramos
empolvar siempre antes de hojear, éste es el sistema que permite
acceder a la escaramuza sin darle tiempo a moverse. Hojeando lo previamente
empolvado, podemos adquirir una cultura de extraordinaria importancia,
no en vano las escaramuzas inocuas cuentan con amplia noticia y anecdotario
relevante. Sabiendo así, sabremos lo que sabemos, pero habremos
empolvado y hojeado escaramuzas inocuas, lo cual es una tarea propia del
Submundo y accesible sin más. El resto (lo que no son propiamente
escaramuzas inocuas) es un apetecible plato de arenques en aceite, perfumados
con ajo y albahaca.¿Escaramuzas simples? Acción sin tregua.
¿Escaramuzas dobles? Acceso directo a central de mandos.
Totilimundi operando, etcétera.
No tiene más secretos. En todo caso, la elección del
tipo de polvo a utilizar (teniendo en cuenta que el polvo procede en su
mayor parte de los restos de meteoritos desintegrados, de las colas de
los cometas, del desgaste de los planetas al rozar con sus eclípticas,
etcétera). Una vez sabido ésto, sólo nos queda elegir
el tipo de polvo mediante un análisis del color y una selección
por tonalidades, desde el blanco al negro de hollín y así,
sucesivamente.
XXXI
AFIANZAR GALLINAS
Afianzar gallinas es dura tarea para aquellos que no han conseguido
la confianza de las gallinas. Bien es sabido que cuando una gallina entrega
su confianza, ésto es así para toda la vida, de manera que
la frase que pronunció el profesor Rotciv "No se afianza sin confianza"
(y que le valió un arresto de finanzas con o sin fianza de 500.000
patos) expresa a la perfección ese aspecto tan delicado del proceso
necesario para resolver la tarea XXXI.
Bien, supongamos que la gallina, móvil por naturaleza, nota
que sus patas no tocan el suelo todo lo a menudo que desearía. La
molesta sensación de volatilidad que la embarga, le hace decir:
"ki". Ese es el momento de actuar: Ganándose la confianza de la
gallina con experta mano izquierda, anudaremos el aire que separa sus patas
del suelo, procurando no mancharnos con los frecuentes excrementos que
la gallina va expulsando sin aparente dificultad. Anudar el aire es una
operación rápida, luego hay que convencer a la gallina de
que podrá caminar el resto de su vida sin el constante temor a salir
volando y habremos conseguido nuestro objetivo sin alterar apenas la vida
del gallinero, que no es más que una reproducción a escala
de cualquier esfera abarrotada llena de excrementos.
XXXII
MANGONEAR ALGÚN COLOR
(Algún color da vueltas por aquí y por allá).
Jacinto Revoltillo es el más afamado piromanoletrista del Submundo
Pérez. Por otra parte anda Lucas Pistonudo, un hermano lechal de
Jacinto. Un tipo extraño y algo ojeroso, que suele frecuentar El
Lobo Hormiguero, la taberna de Federico Pitote, un lugar habitual para
comer y nadar. Entre sus sórdidos muros se han fraguado innumerables
conspiraciones, trampas legendarias, embrollos sutiles y sencillas bromas
adolescentes.
Federico Pitote prepara esa mañana un delicioso estofado de
abeto con castañas, una especialidad villagrillense de apariencia
villagrillácea que estimula preferentemente si se la soborna adecuadamente.
En El Lobo Hormiguero, el público adora ese plato y Federico sabe
que, a la hora de la comida, todos lo pedirán. En ese momento se
abre la puerta y Lucas Pistonudo hace su entrada acompañado de Jacinto
Revoltillo. Piden cerveza de abeja y buscan una mesa apartada, cerca del
pianista que en esos momentos interpreta "Cómete un destornillador"
de Edelmiro Plástel. Jacinto le pregunta a su hermano lechal porqué
no acudió a su anterior cita, hace cincuenta años, sin darse
cuenta de que Lucas no le oye porque en 1.9574 sufrió un desgarrador
autismo auditivo a causa de una indigestión de goma de neumático
viva. Si Jacinto conociera la situación de Lucas, no dudaría
en mangonear algún color ante el tabernero, y así obtener
el preciado antídoto contra el autismo desgarrador auditivo, que
tan bien suministran en la taberna del Lobo Hormiguero.
XXXIII
RECIBIR COLOFONES DE SINALEFA
Esta misión debe leerse sentado sobre una pierna. Si nos cubrimos
la cabeza con alguna toalla es todavía mejor, pero el requisito
de la pierna es indispensable. Una vez el mantenedor, Unidad Sergio Caolín
o titular se haya dispuesto de la manera sugerida puede proceder a leer
con atención esta trigésimotercera misión:
Recibir colofones de sinalefa está considerado como uno de los
mayores honores para un mantenedor submundial, y generalmente la recepción
se produce por mediación del servicio intersubmundial de reparto
de colofones, una red sabiamente organizada por Arturo Limón Tornasiestas,
un avispado empresario de treinta centímetros de estatura que utilizó
los canales ya existentes de distribución de flosquis para que circulasen
los productos de su agencia.
Nota. Para poder recibir colofones de sinalefa es necesario que alguien
los envíe. Esta condición (aparentemente poco importante)
resulta, a la larga, determinante. No existe un servicio de enviadores
de colofones de sinalefa, de manera que es absolutamente necesario hacerse
con un expedidor privado que conozca nuestra dirección y el teléfono
del servicio intersubmundial de reparto de colofones. Convendrá
así mismo que el expedidor esté dispuesto a pagar los tres
chiquillones de plofos que cuesta el servicio.
XXXIV
TELEGRAFIAR COCODRILOS
Hasta que no se dió al conocimiento público la extraordinaria
ley de Brat, nadie hubiera apostado sobre una base seria a favor del moderno
telegrafosaurio, un sistema que ha cambiado la actividad de los submundos
a medida que se iba desarrollando su extraordinario potencial comunicativo,
basado en lo que Brat llamó "simpatía cronológica
del cocodrilo". Hoy en día, se telegrafían cocodrilos a todas
las esferas a razón de quince por minuto, mientras el departamento
de imagen de Brat y Asociados anuncia una reducción del 50% en el
precio de las comunicaciones inter-submundiales. Como consecuencia de ello,
los antiguos telégrafos a pistachos han caído en un desuso
espectacular. Hoy en día triunfan los distribuidores de cocodrilos,
que han cuadriplicado sus ventas.
En cuanto a los cocodrilos, desde que constituyeron su sindicatosaurio,
gozan de las garantías laborales adecuadas y poseen créditos
de alojamiento en todas las ciudades y submundos en que exista central
telegráfica, así como repatriaciones gratuitas y asistencia
veterinaria completa. También han presionado duramente para conseguir
su mayor logro: limitar la duración máxima de los telegramas
a ciento cincuenta palabras, que es lo que su capacidad memorística
media puede soportar.
Por todo lo dicho antreriormente, hoy en día es absolutamente
recomendable hacerse con un telegrafosaurio y habilitar un almacén
de cocodrilos en buenas condiciones (cuidado con las inspecciones del sindicatosaurio,
que son muy rigurosas).
XXXV
PREGONAR DATOS DÓRICOS
Cruzó el Bulevar de la Ciencia Infusa y enfiló la avenida
de las Vias Respiratorias a paso rápido mientras pensaba en todo
ello. Las oficinas de la Compañía de Lanzamientos Unidireccionales
Frosbro-Dos-Semanas se elevaban sobre el barrio de la Solución y
las cristaleras de sus 18 pisos reflejaban el limpio sol de aquella mañana
de otoño. Se detuvo junto a la entrada y compró un periódico.
En primera página estaba la noticia que nadie en Alfa Cinco hubiera
deseado leer: María Antonia Mayus llegaba a 1.264. Se estaban ultimando
los preparativos para el recibimiento. El alcalde le entregaría
el Conejo de Oro, la máxima distinción.
Pérez recordó la última vez que había hablado
con el alcalde. Y también recordó la última vez que
había visto a María Antonia Mayus.
Tomó un ascensor a la planta 17 y se sentó en un rincón
a hojear una revista. Los ascensores de la Compañía tenían
fama de ser los más seguros en la ciudad y eran también,
probablemente, los más lentos.
Al salir del ascensor se encontró en un pasillo alfombrado,
lleno de puertas de caoba. El ambiente era suavemente perfumado y confortable.
Leonardo Cataplasma podía ser un imbécil o un tipo listo
y éso lo iba a averiguar inmediatamente. Quizá no fuera más
que uno de esos que andan siempre pregonando datos dóricos. Golpeó
la puerta 23 con los nudillos y un pequeño altavoz en la pared anunció:
-espere-. Junto al altavoz, una pantalla líquida señaló:
"ponga aquí el dedo índice de su mano derecha para identificación."
El altavoz dijo "pase" y la puerta se abrió suavemente...
XXXVI
JALONAR ESCALONES BAJANDO EN ESPIRAL
Los constructores de submundos tomaron buena nota de las preferencias
de los mantenedores. Por éso, cada submundo tiene al menos una torre
o dos, a las que suele subirse por angostas escaleras en espiral que unas
veces rodean la torre por el exterior y otras trepan por su interior, con
el fin generalmente aceptado de conducir al interesado hasta el lugar más
elevado de la torre en cuestión y poder devolverle de vuelta al
suelo en la forma menos traumática posible, una vez ha averiguado
que puede hacerse realmente muy poco subido a lo más alto de una
torre, aparte de mirar hacia abajo o saludar a los patos. Es en el instante
en que el visitante llega a esta conclusión, cuando los escalones
se prestan automáticamente a ser jalonados, con la resignada paciencia
del que ha oído jadear a más de uno. Así pues, tomada
la decisión de bajar, es muy importante comprobar en qué
lado está el vacío y en cual otro, la pared. Generalmente
nos los encontraremos en el lugar contrario al que ocupaban cuando hemos
subido. Aquí no suele haber sorpresas. Posteriormente, pasaremos
a comprobar que los escalones se han convertido, como por arte de magia,
en artilugios perfectamente adaptados para ser descendidos, mientras que
a la subida parecían diseños perfectos para el menester de
subir. Sólo nos faltará orientar nuestro cuerpo en la dirección
adecuada, que suele ser, también, la inversa que para subir. A los
pocos minutos, si flexionamos correctamente las piernas y utilizamos a
nuestro favor la ley de la gravedad, habremos regresado al suelo de manera
poco traumática.
XXXVII
INTIMAR JUSTAMENTE CON MADERISTAS PERDIGUEROS
En Alfa Cinco no se relaciona la intimidad con la justicia. El mantenedor
puede verse afectado por esta tendencia global alfacincana a la intimidad
injusta. En el caso de que ello pudiera afectar a la estabilidad submundial
del mantenedor, siempre queda la posibilidad de intimar justamente con
maderistas perdigueros, los únicos en Alfa Cinco que han desarrollado
un Código de Justicia Íntima no Intimidatoria para Tímidos
(el C.J.I.I.T.), que actúa automáticamente sentado en una
mecedora desde la que se ven las andanzas de los maderistas a casi todas
las horas del día.
Ellos son (los maderistas perdigueros) intimadores de categoría.
No es extraño verles intimar con los extraños e incluso perdiguear
sin tino en las copas de los pinos. Gracias a su sensor inagotable incorporado,
obtienen referencias constantes de su posición y de la del resto
del grupo. Suelen entregarse a la tarea de rascar pequeñas piedras
ovaladas todos los martes por la mañana y frecuentan los berenjenales
tardíos de manera individual. Cocinan las latas sin abrirlas, saltan
por el menor motivo y dicen expresiones como "hinchosespado", "franbuloso"
o "mafnístico". Captan con facilidad el trino de las hormigas, ahuyentan
con su mirada grande a los cerdicazos rapiñeros y calibran de reojo
el grosor de cualquier mesa.
Conociendo tantas cosas acerca de los maderistas perdigueros, ningún
mantenedor dejará pasar la oportunidad de intimar justamente con
ellos.
XXXVIII
PRACTICAR SIGNOS FORJADOS MEDIANTE JILGUEROS
La práctica atención de todos se dirige a la forja con jilgueros varias horas a la semana. Los ornitólogos leen las previsiones en los tableros de anuncios y se encierran en sus tiendas durante un lustro. Después, organizan debates a los que asisten observadores de montaña. Los temas predilectos de dichas reuniones, que suelen celebrarse en la colina Lávame, giran siempre en torno a los acontecimientos de los últimos diez siglos. Las bien pertrechadas expediciones, que mueven sus campamentos cada día dos metros más al norte, reciben resúmenes de los debates por medio del telegrafosaurio. Aquellos ornitólogos, generalmente un centenar, que permanecen en su colonia original, elaboran pancartas de respuesta de árbol a árbol. Los signos practicados en ellas, están realizados mediante la tradicional forja de jilgueros, lo cual permite a las montañas leer cómodamente sin tener que desplazarse. No es fácil para una montaña cruzar senderos con empeño, molestar a las colonias originales que pueblan la distancia entre el sendero y sus acequias, aligerar el paso sin mediar palabra o descolgarse por un manzano para evitar un macizo de aliagas. Precisamente por éso sigue practicándose, ahora como antes, la forja con jilgueros.
XXXIX
MENOSPRECIAR LO REAL
Es preciso, sin duda, haber pasado largas temporadas en un submundo
para poder acometer esta misión. Y ello no es así por la
dificultad que pudiera entrañar, sino por lo tremendamente fácil
que resulta confundir lo real con lo cotidiano. Diríamos aquí
(éste es un artículo irremediablemente filosófico)
que no podemos apreciar lo cotidiano sin menospreciar lo real, aunque tal
aserto pueda parecer arriesgado, enredado o falso. ¿Porqué?
En principio porque las esferas se forman de realidad cotidiana (la
peor) y los submundos de cotidianeidad irreal, la cual es el arte propio
de la naturaleza. La naturaleza, en la realidad cotidiana, es una estructura
rígida a la que cada vez le van faltando más piezas. Sin
embargo, la naturaleza de los submundos se renueva día a día,
en su propia cotidianeidad. ¿Son la misma naturaleza? Probablemente
sí, aunque una sea la fotografía más antigua de la
otra. Si nuestra vida submundial cotidiana se llena día a día
de irrealidades, de amor por los rabulones o de meros telegrafosaurios,
nuestro desprecio por lo real no esperará a una provocación
para mostrarse. En cambio, la vida cotidiana en las esferas, tejida con
el viejo hilo de lo que llaman realidad, atenaza a sus pobladores haciéndoles
creer en ello por el poco costoso proceso de acostumbrarse.
Todo ésto ocasiona mucho sufrimiento. Sin embargo, casi nadie
quiere saber que la evolución de las esferas es en submundo; y el
proceso, menospreciar lo real.
XL
DIAGRAMAR LO ABISMAL
En el caso de aparición de una zona abismal en la esfera con
la que se halle intersectado su submundo. Instrucciones.
Preste mucha atención:
1. Sacar con cuidado la lupa del cajón.
2. Misma atención para hacerse con los lápices de punta
milimétrica, el cartabón y la escuadra.
3. Finalmente, el compás.
4. Extienda el mapa.
5. Atienda con cuidado a las turbulencias que delatan la zona abismal.
6. Tome medidas.
7. Analice la estructura de la zona acotada.
8. Elabore, a partir de esa estructura, un modelo mental.
9. Aparte el mapa, coja papel blanco o sobre la misma mesa y trace
un diagrama.
10. Al terminar, cuelgue el diagrama en la pared.
Habrá diagramado lo abismal. Las turbulencias lo sabrán y todo lo que no sea alfacincano tendrá al menos una leve idea sobre lo ocurrido. Lo abismal se irá a otra parte (o más correctamente, permanecerá en el abismo) y las cerezas volverán a transitar por los parques y plazas acompañadas por sus cascabeles de indiferencia.
XLI
COMER PANTALONES DE CUERO ARTIFICIAL
No es que esta sea una misión desagradable, desde luego que hay
otras que podrían recibir el adjetivo en cuestión con mayor
derecho, pero cierta mitología de las ciudades alfacincanas ha puesto
en marcha en torno a ella un aparato de auto-comprensión que no
había sido detectado en muchos años: transtornos paranoides,
cultivo de rayos-rana, soplillo mental y un largo etcétera de síntomas
perdurables, tangibles gracias al numeroscopio, se manifiestan en muchos
de los mantenedores que amenizan su charla con frecuentes aspavientos de
cadera. La locura sutil recorre los cafés, las avenidas atestadas
de perros, los locales en alquiler, las azoteas de los orgullosos edificios
sembrados de avena; y un cerdo enano, de largas orejas y cinco patas se
aparece sistemáticamente a todos aquellos que miran de reojo, por
casualidad, a un lado o a otro, conminándoles a comer pantalones
de cuero artificial.
El cerdo, de unos setenta kilogramos de peso y cabellera rala, agita
sus torpedos al extremo de las lanzaderas miniaturizadas que lleva incorporadas
y también se pasa la lengua por los labios.
Y, en fin, a lo anteriormente expuesto se debe que los restaurantes
de la cadena del Cerdo Novicio sirvan pantalones de cuero artificial en
su menú, acompañado por salsas indudables y grandes cantidades
de bicarbonato, tengan un descuento importante en la Plofo-Cuenta General
y puedan cerrar cuando les apetezca.
Todas estas circunstancias hacen de la misión XLI una actividad
absolutamente singular y que no tiene parangón con nada más
en los submundos, aunque en Alfa Cinco sea la esencia misma del esnobismo
popular.
XLII
CALIBRAR PIJAMAS VACÍOS
Existen diversas maneras de calibrar pijamas vacíos. Casi todas
ellas precisan del uso de determinadas herramientas, de las cuales muchas
son habituales en los comercios del ramo y otras no lo son en absoluto.
Las diferentes técnicas a emplear dependerán, como es natural,
de dichas herramientas y deberán tener en común el objetivo
primordial de calibrar pijamas vacíos, de manera que aún
utilizando procedimientos en principio distintos, puedan alcanzarse con
todas los mismos resultados. Hay métodos que han sido comprobados
por expertos, otros son el fruto de la imaginación individual de
algún mantenedor. Los más habituales son los siguientes:
-Método Cortiplano. Consiste en cortar cuidadosamente el pijama
y luego tomar medidas a su superficie interior, una vez despiezado.
-Método Pedestre. Se utiliza un "pie de rey", con lo que no
hay que desmontar el pijama.
-Método de Sabino Sambón. Consiste en meterse dentro
del pijama y comprobar su calibre con nuestro propio cuerpo.
-Método de Sabino Sambón perfeccionado por el prof. Eleodoro
Lumberto. Se trata de meter dentro del pijama el cuerpo de otra persona
en lugar del propio, preferentemente de la persona a la que le interese
el pijama en sí.
XLIII
ESCUCHAR GRUMOS DE CONVERSACIÓN
Supongamos que el mantenedor está sentado en la terraza de un
coqueto café alfacincano. Ha pedido un rebobinante ligero, hecho
con paja de plomo destilada, unas gotas de amaranto y dos decilitros de
amianto, completando hasta el borde del vaso con sifón hipergaseado.
Finge hojear el periódico, aunque sus oídos han conectado
el micro-radar ambiental y está captando grumos de conversación.
Da breves sorbos al combinado y sus ojos panoramizan, bajo el ala del sombrero,
la mitad inferior de los cuerpos de quienes se sientan a otras mesas en
torno suyo.
El primer grumo llega nítido, tras el silencio repentino que
ha seguido a la algarabía de un grupo de paseantes. Y es más
o menos así:
"voz 1-...pero... a mí me ha dicho lo contrario.
voz 2- No lo dudo, a mí me ha dicho todo lo contrario.
voz 1- ¿Cuál será la verdad?"
Otro trago, enciende un cigarrillo. El segundo grumo proviene de atrás:
"voz humana- ¿Estás seguro de que quieres un zumo de
piñones? ¡Se supone que tú eres insectívoro!
voz inhumana- ¡Va, por favor, déjame probarlo!"
Citaremos un grumo más (aunque podríamos continuar, pues
el rebobinante es un trago largo y se extiende a lo largo de un generoso
mediodía):"camarero- Su zapatilla con queso...
voz- ¿De verdad está viva? Es demasiado habitual que
te sirvan las zapatillas cuando llevan cinco días en la nevera...
zapatilla- Estoy viva, se lo aseguro. Por otra parte, le rogaría
que, para evitarme un sufrimiento gratuito, mordiera antes que nada en
la cabeza, ya sabe."
XLIV
OLER ECOS ALMIZCLADOS
Cuando una ardilla almizclera se sitúa en el centro de un valle
que es la base de un circo de rocas, justamente al lado de la fuente que
mana de ese centro geométrico, pueden olerse los ecos almizclados
que produce su presencia allí. Pueden olerse desde muy lejos en
el circo y también en la superficie chata que corona, como una llanura
de roca, la meseta glaciar. Los lagartos que calientan su sangre al sol
de Julio también pueden olerlos y giran dubitativos en torno a los
agujeros del suelo, sin decidirse por abandonar el solarium o resistir
las oleadas de ecos almizclados. En el valle, el riachuelo que nace de
la fuente forma un rosario de pequeños estanques en los que viven
el junco, la libélula y la rana manzana submundial verde. Esta última
reacciona de manera distinta que otros habitantes de la región ante
los ecos almizclados: se acerca a la ardilla y le invita a comer, fundamentalmente,
libretillos quesilandeses marrones, croquetas guperianas rojas y cintillas
someras violetas.
Algunos investigadores detectan en ello los síntomas inequívocos
de graves alteraciones en el ecosistema de los valles reproductores de
ecos de ardilla almizclera, mientras que otros sostienen que ello sólo
demuestra que las ranas manzana son hospitalarias con las ardillas almizcleras.
Mientras continúa la polémica, los lagartos han desarrollado
unos enteladores portátiles llamados "distribuidores de fase", que
crean campanas de refracción en torno a sus desprotegidos tímpanos
olfativos.
XLV
DESBROZAR DILEMAS
En las Junglas de Dilemas de Gorgago, la marcha se hace muchas veces
extremadamente difícil para el caminante. Aún provisto de
machete desbrozador reglamentario, notará como los dilemas desarrollan
en pocos minutos una cualidad elástica exactamente proporcional
al golpe del machete, en todos sus ángulos, que contrarrestan cualquier
intento de desbrozar el camino. Llegado a esa situación, aquél
que se hubiera atrevido a adentrarse en las Junglas de Dilemas de Gorgago,
no tendrá más remedio que solucionar los dilemas, uno a uno,
con el riesgo de que llegue la noche y durante ella los dilemas se reproduzcan..
Posición recomendada: es conveniente extender una manta o toalla
en el suelo y sentarse encima.
A continuación, con mucha paciencia, y sin perder de vista a
los dilemas ni a sus socios, los piskis, se conecta el multi-respondón
compacto de viaje. Mientras éste lleva a cabo su trabajo, podemos
entretenernos en ver recreaciones visuales de los dilemas en la pantalla
suplementaria del multi-respondón, pero no debemos olvidar que hay
que avanzar la manta o toalla cada vez que el respondón haya desbrozado
una nueva franja. Así, y pertrechados de una indiferencia absoluta
hacia el inexorable transcurso del tiempo, podemos atravesar grandes macizos
de dilemas e incluso zonas de dilemas espinosos, los más reacios
a ser desbrozados.
XLVI
EXPORTAR IMPORTACIONES
Esta misión o tarea no tiene mayor complicación que la de seguir las instrucciones que se venden, encuadernadas en 3 volúmenes de 300 folios, a la entrada de las Oficinas de Exportación de Importaciones.
XLVII
CONVENCER A LAS PALMERAS DE LO QUE HAY A SUS ESPALDAS
Palmera consecuente es aquella que medra. Flanquea y jalona,
se levanta, columna feliz y poderosa que el sol recibe en el mar azul del
cielo. Agita su copa cuando sopla el viento y le engaña: cree el
impulsivo meteoro que sacude sus verdes cabellos mientras ella, eslabón,
etapa litoral, transmite por la hilera de grandes piernas de elefante tocadas
con penachos, el ritmo abstracto que simboliza la unión entre la
tierra y el cielo. El mar, el otro mar, busca ser tierra o barro imposible,
puesto que su lecho es de arena. En vano han explicado las almejas a los
ermitaños lo que es una palmera. Ese portento lava su cabellera
con la lluvia de agua y sal que el solícito temporal trae suspendida
en el aire. Desde un lugar que no conoce el cangrejo. De todos los mundos
aéreos, porque la palmera no es un árbol. No es un pez. Es
un sueño.
Y, como a los dioses, hay que convencerla con sentido del humor. Aún
más tratándose de lo que hay a sus espaldas.
XLVIII
DAR VARIOS PASEOS POR LA ORILLA DEL MAR
Es corriente que un mantenedor deba enfrentarse a esta misión
varias veces al año. Algunos se preguntarán: ¿cómo
pueden darse varios paseos por la orilla del mar? y otros: ¿cuál
es equivalente de un plofo en tirabuzones-bungu?. Bien, vayamos a lo que
nos ocupa y dejemos para otra ocasión la respuesta a la segunda
pregunta. Sólo pueden o podrían darse varios paseos por la
orilla del mar si, fundamentalmente, después de dar uno, nos propusiésemos
dar más. Debería ser evidente: si después de dar un
paseo nos volvemos a casa tranquilamente, resulta imposible dar varios
paseos sino solo uno, el único.
Hasta aquí la parte más ortodoxa de la misión.
A continuación, examinaremos las características de otro
sistema para dar varios paseos por la orilla del mar que viene poniéndose
en práctica experimentalmente por grupos de mantenedores manjaferros.
Es el siguiente: pertrechándonos de varios paseos (que habremos
obtenido en diferentes barrios o ciudades), nos dirigiremos a la orilla
del mar más próximo y allí procederemos a darlos a
cuantos transeúntes, pescadores, bañistas, vendedores de
helados o curiosos nos encontremos. Si notamos que se muestran reticentes
a aceptar tales obsequios, insistiremos resaltando las ventajas de tener
un paseo en casa: la compañía que da, lo alegre que está
siempre, lo fácil que es de cuidar, lo sencillo que es ahora vacunarlos
para que no cojan las fiebres de barlovento, etc.
XLIX
ARRINCONAR LAS MANERAS
En ocasiones es absolutamente preciso arrinconar las maneras para dejar
pasar a la barrera del sonido y evitar que se detenga en sábado
en el tubopuerto de Gorgago un sangriento intento de reunión material.
La mayor parte de las presuntas víctimas serían alfacincanas.
Sus declaraciones a la barrera del sonido serían objetivos heridos.
La población se descerebraría a últimas horas de la
tarde. Jorge Chad, representante de barrera del sonido declararía
entusiasmado: ìLos últimos gatos de 4 ruedas salieron el domingo
pasado en un convoy humanitario, junto a 7 especialistas del cabello, 3
informadores y 2 ofertas.î Cada mejunje daría la vuelta, se obstruirían
melancólicos melonares con melaza y, quién sabe, daríamos
por sentadas algunas cosas de las que a veces, a veces, no nos da tiempo
ni a olvidarnos. Lo cual, entre otras focas, redunda en menos pescado,
harina insalubre, tallos acartonados, cosas peores, etc. Por ello es tan
intermitentemente necesario arrinconar las maneras, en el supuesto (claro
está) de que esos olores que no parecen proceder de nada de lo que
hay por ahí, sean considerados en toda regla alucinaciones olfativas
(ya saben a lo que me refiero: cuando estás sentado al ordenador
y te viene el olor inconfundible de un vecino de litera en el auto-centro
de pre-mantenimiento, o de goma nueva de neumático o de manzanilla
azafranada, incluso).
L
ESTRIAR ENREDADERAS
Plótez Semestre calibraba vecinos una mañana de Catorce
de 1.9876 mientras estriaba las enredaderas de su trascuarto vecinal de
herramientas y niños aniñados. Había amanecido temprano
y las nubes, en lugar de pasar y no volver nunca más, rodeaban en
círculo la pequeña extensión de la barriada Los Mejunjes
en Villa Grilla de Kndar. Plótez Semestre se aplicó en su
tarea estriando pacientemente cada enredadera de gorjorillo pardo que encontraba
en su camino. Lo hacía así desde que, cuando era muy niño,
vió a las polillas destructivo-viciosas atacar insistentemente al
bicho-perro del vecino.
Las enredaderas estriadas agradecían la constante presencia
de Plótez Semestre, jaleaban sus andares parsimoniosos con pequeños
blic-blic que asustaban a las tiernas hormigas que andaban como cada mañana
en busca de queso de almeja aparejada, y se dejaban hacer por el amoroso
estriamiento de Plótez Semestre.
-blic blic -decía una.
-blic bloc -decía otra.
-blic en general -cantaban todas.
Plótez respiraba el fuerte aroma de los macizos de pantalones
de la barriada Los Mejunjes y recordaba algo impreciso. Las enredaderas
no tenían nada que decir al respecto puesto que lo suyo era el estriamiento
y eran las primeras en obtener placer de ello.
LI
DELIMITAR CORDILLERAS
Es preferible, sin duda, conseguir la Base de Contenidos Específicos de Delimitación Astuta en las oficinas dispuestas para tal fin.
En el Submundo:
Oficina Consecuente de Delimitación, calle del Fresno números
1 al 7.542, planta 2, flor 5.
Oficina de Cordilleras, Avenida del Pato, número 4.
En Nobor:Oficina de Todo, sucursal 290, calle del Pepino Antes De Florecer,
número 17 o 18.
En Alfa Cinco:
Oficina Celular Verde de Asuntos Semejantes, plaza de la Cervical,
sin número.
Oficina Correspondiente y Astuta, calle de Pedro Patatillas, número
10.138, edificio ìJacarandoî, planta 22.
Oficina Cultural de Sombreros Acorazados, Pasaje del Colmillo, número
2 bis, torre 7.
En Kndar:
Oficina Goteante de Asuntos, complejo residencial Villa-Grilla Los
Lagos, paseo de Teobaldo el Caballo, chalet 31.
Oficina de Reproducción de Sombras, departamento de delimitación
de cordilleras y montes, calle de los Gorgaguianos, número 1, sótanos
nº 350 al 727, Villa-Grilla de Kndar.
En Gorgago:
Oficina Extrapoladora del Departamento Accidental de Sólidos,
sección C, cubículo 977, mesa 4-R, empleado 324/93 (con bigote),
plazuela del Adoquín Anónimo (jto. Muralla de las Orejas
Mudas), número 7.
LII
CONTAR PASOS DE MOSCA
Ante todo, es preciso distinguir dos clases de pasos de mosca: el propiamente
dicho "paso consecutivo" y el que se conoce popularmente como "paso atónito"
o "Antoñito". No hay que hacer especial hincapié en lo recomendable
que es contar los pasos de mosca según la clase a que pertenezcan,
y por separado. Así, diremos: ìesta mosca ha dado cinco pasos consecutivosî
cuando se trate de éstos o: "esta mosca ha dado tres pasos atónitos",
cuando se trate de los otros. No es de buen gusto decir: "la mosca dió
ocho pasos, de los cuales, cuatro fueron consecutivos y los otros cuatro,
atónitos". Por la misma razón, si no está claro el
tipo de paso que acaba de dar la mosca (ello sucede más a menudo
de lo que parece, por ejemplo, cuando la mosca está lejos o cuando
intenta hacernos creer que está lejos), debe decirse: "la mosca
dio pasos" o "la mosca pasó al paso", y con ello ya será
suficiente para nosotros y, por extensión, para todos los que nos
aprecien y quieran conservar nuestro cariño.
Por otra parte, la expresión "contar pasos de mosca" tiene algunos
significados propios de diferentes zonas submundiales, formas del lenguaje
coloquial que han tomado el enunciado de esta vieja misión para
expresar a veces cosas absolutamente distintas. Así, "contar pasos
de mosca" es, en gorgagiano primitivo, tratar de llegar lo más tarde
posible a un lugar determinado y, en seemundés técnico, aflojar
los pernos en un orden determinado para después enroscarlos en el
orden inverso.
LIII
ABRIR FRUTOS
Supongamos que el fruto de nuestro esfuerzo como mantenedores, unidades Sergio Caolín II, etc. resulte ser hermético, o tener una puerta que ajusta muy bien y de la que no tenemos llave, o incluso, si tiene forma de botella, contar con un tapón de diámetro adecuado fijado mediante abrazaderas bungu, de manera que nadie pueda abrirlo. ¡Qué desafortunada situación! Ya sabemos que todos queremos ver abierto y bien abierto el fruto de nuestro esfuerzo y, a ser posible, comerlo a continuación. Bien, para conseguirlo debemos comprobar qué tipo de fruto ha producido nuestro esfuerzo. Por ejemplo, si el fruto de nuestro esfuerzo es una sandía, deberemos proveernos de un abridor de sandías; si es una nuez, de un cascanueces y si es un bullo, de un abrebullos. En todos los submundos, junto a la alacena, existe el llamado "Cajón de Herramientas Discretas" (C.H.D.). Allí encontraremos con frecuencia esos utensilios tan útiles y de ellos nos serviremos. No debería haber más complicación, puesto que en las cocinas de los submundos o, a veces, en las habitaciones de la telefonista, se encuentra la "Mesa de Abrir Frutos" (M.A.F.), que es una superficie sostenida sobre cuatro patas en la que se abren los frutos de nuestro esfuerzo. La operación, una vez identificado el fruto y elegida la herramienta adecuada, no ofrece mayores dificultades que otros procesos cotidianos submundiales como el cierre de cangrejas o el ralentizado de hortalizas.
LIV
ESTRECHAR CASCADAS
Cada vez que alguien entra o sale, la puerta del bar deja escapar algo de vapor y trozos de canción: La nieve se derrite alrededor de la construcción de madera. La chimenea no ha dejado de exhalar humo que se disuelve en el cielo gris e invernal. En el cercano confín del bosque, tiemblan las ramas de los abetos. Las huellas se pierden en la espesura, en dirección a la cascada. Por la exigua senda blanca acaba de partir el estrechador Lucas Taranda. Bien equipado con su Mochila de Buena Suerte Ronchis, tratará de llegar a la cascada y estrecharla todo lo posible antes de que lleguen las lluvias. Este ha sido su trabajo todos los inviernos desde que, hace ya muchos años, recibiera las enseñanzas imprescindibles de su antecesor en el cargo: cómo estrechar la cascada, cómo fijar los nudos en las tablas de palosanto tendidas sobre ella, cómo tranquilizar a las nutrias y otros usuarios permanentes del salto de agua y, naturalmente, cómo hacer para no caer bajo él o morir atravesado por una flecha de hielo. La cascada, conocedora de su visitante y de la naturaleza de la visita, deja hacer. Al fin y al cabo, no hay nada mejor para una cascada que ser estrechada con mimo en la temporada invernal por manos expertas de estrechador que no teme al bosque ni a la ciega profundidad de la nieve no hollada.
LV
ILUMINAR AZOTEAS
El sol ilumina, solícito, las azoteas del Submundo, lugar muy
apreciado por mantenedores, unidades Sergio Caolín II y perros.
Allí se exponen al sol, practicando la recepción de espectro
solar en pecho, brazos y cabeza.
Expulsando controladamente el líquido de su piel.
Ya es conocido en todo Alfa Cinco que en el Submundo, olor y calor
a un tiempo. Pronto, efusión solar y especial colocación.
También toman el sol las plantas verdes cantando así:
"Estoy jugando
Estoy jugando
Estoy jugando jugando jugando..."
Y todos corren en dirección al lago más cercano. No hay goteo. Todos corren también en dirección a algo más cercano. Algo muy cercano corre en dirección a todos. El goteo aumenta. Dando pasos, el sol recorre el mapa de azoteas proporcionado por su contexto. Las ilumina, pero algunas esperan más, mucho más (mucho más sol, mucha más luz, mucho más suelo, mucho más cielo, etc.), pero es importante que el mantenedor recuerde que No Hay Porqué Tostarse.
LVI
REPINTAR LAS VENTANAS DE UN BARCO
(Esta misión fue realizada por primera vez el 39 de Glundio de
1.9980 a las 15 horas y 27 instantes)
En aquellos momentos de sudor, la idea fenomenal de sentir frío,
disipó todas las dudas del mantenedor Ruiz. Entonces recordó
con no poca imprudencia los momentos pasados en compañía
de su zamploña favorita. La zamploña guía de sus 257
años, que le dió calor y frío, chuletas y lechugas,
frutas y tantas otras cosas que sería difícil enumerar aquí.
La zamploña se llamaba "Barco". Era una zamploña de cuatro
patas y rabo y lo que más le gustaba era morderle el brazo. Una
zamploña desafiante en cualquier situación, siempre que no
se encontrase delante de su gorjorillo más querido; uno moteado
de marrón y marrón.
ìBarcoî era graciosa, siempre demasiado joven, en todo momento adherida
al brazo del mantenedor Ruiz. Con un regusto de futuro, "Barco" se arrimaba
a él, le hacía unas carantoñas y aprisionaba acto
seguido su brazo, sin ninguna clase de vergüenza. Era "Barco" la zamploña
favorita del mantenedor Ruiz. Si le daba un puñetazo en la cabeza,
no se alteraba y seguía tan altiva. De manera que Ruiz acababa siempre
por ponerse a pintar, solícito, las ventanas de su zamploña,
lo cual agradecía presionando de otra manera su endurecido
brazo.
LVII
ACOMPAÑAR ESTRÉPITOS
Acompañaba estrépitos con la aceleración de su
somormujo dorado, un prodigio de la técnica. Muy deprisa. Tenía
tantas ganas de experiencia que en muchas tomas aisladas se vivían
las oportunidades por muy poco.
Y desde aquí, durante el sufrimiento, se cambiaba el buen trabajo
por fruta alfacincana. Eran los tiempos de la construcción del Submundo
y todo era así: fundamental estar encerrado para recuperar el derribo.
Era excepcional (en todo momento) la aceleración del somormujo.
Si recuerdas, lector, la jugada estuvo en boga años después
(voluntad de no ser afortunados).
Arrancas y ya estás corriendo.
Es posible que el uso del somormujo para el desplazamiento submundial,
haya decaído tanto debido al estrépito que acompaña
con su aceleración. Todos los estrépitos, en el fondo, querían
vivir en las rápidas vias circunvalatorias. Así, el somormujo
ha terminado por ser de uso exclusivo en Garbanciutad y muy poco práctico
en el resto de la retícula.
Puede decirse que los estrépitos, minuciosamente catalogados
por Arturo Siempreduro, permanecen ociosos en el Submundo y, en cambio,
gustosos de ser acompañados en otras zonas. Todo mantenedor tiene
el deber de conducir su somormujo hacia las vías que pueblan los
estrépitos, es un antiguo pacto que no merece la pena romper.
LVIII
DESMAYAR CORNUCOPIAS
"ATENCIóN RECOJO" rezaba el cartel que Sabino Sambón había
situado con meticulosidad ante sus desvencijadas piernas. Había
subido por las escaleras en busca de reposo, mientras Raposo y su sombrero
miraban con atención el mar de hierba que se extendía a sus
pies. De no ser porque en aquellos tiempos los zapatos entablaban rápidamente
amistad de tipo matizablemente cordial con 100 hormigas a la vez, Sabino
hubiera recibido besos en las manos y dedos palpantes (no olvidemos que
los pulpos también son amigos de explicar chistes bajos).
¡Alto! Bajo esa piedra nací y crecí sin saber que
por encima de esa gran sombra está el inmenso espacio que me separa
de la golondrina que surca el puerto. Que su hermana es flor. Que pintada
de rojo me sonrojo y el sendero recoge el hinojo que la noche nos deja
cubierto de falso alcanfor. Y suerte de eso, porque hartos estamos de semblantes
que son la nuca de la sombra de un rostro.En fín, que vale la pena
provocar por medios artesanales el siempre anhelado desmayo de las cornucopias
que, acorazadas con absurdos detalles pintorescos fundamentalmente visuales,
tratan de imponer un vertido familiarizante de fruslerías, un pequeño
eructo de cachivaches y abalorios y mucho vacío que nadie puede
llenar (desde el otro lado).
LIX
ENTRELAZAR MARQUESINAS
Tabla básica de entrelazado:
-Pares= 1 a la derecha
-Impares= A + B (no siempre)
-Marquesina desencantada= pie
-Doble uso de marquesina
¡¡Sigan la tabla hasta la frecuencia de alimentación!!
Algunos inconvenientes del entrelazado a pistones:
El entrelazado a pistones no respeta los niveles básicos de
pregunta-respuesta que se consideran ineludibles para las esferas.
Los pistones se escapan con facilidad de los cilindros de frenado,
estropeando el entrelazamiento con gritos y respuestas que benévolamente
llamaremos pistonudas.
Ventajas derivadas del entrelazado simple (o entrelazado caudaloso):
Por medio del entrelazado simple, no sólo nos libramos de los
pistones y sus aburridas actuaciones. También nos beneficiamos de
la bonificación bondadosa número tres, que acelera trozos
inertes de roca gaseosa con la frecuencia del almidón. Y éso
no es todo, ya que el mantenedor termina por pensar más en los Grandes
Ujieres y éstos, a su vez, se promocionan. (No olviden que de cada
marquesina se obtienen tres pistachos en los laboratorios Ronchis)
LX
FRECUENTAR CONCEPTOS
(De un texto inédito de Pérez) ì...comencé a frecuentar
conceptos al tener que trasladar mi oficina de uno a otro sub-barrio de
Alfa Cinco, ya que comencé a aprovisionarme de legumbres en el almacén
de Sanchón, una nave industrial no exenta de peligros. El principal
de ellos era La Cantina de Sanchón, un recinto de trescientos metros
cuadrados donde los conceptos pasaban largas horas, y yo también.
Había tomado la costumbre de leer un periódico del revés
en la mesa del fondo, justo donde el sol iba trazando el dibujo de la aguja
de un reloj del que nunca me preocupé por saber las horas y esa
costumbre pude mantenerla con facilidad, pues las tardes son de corte aburrido
y confección laboriosa. Hasta que un día se acercaron los
conceptos. Entablaron conversación entre ellos, pero a mi alrededor.
Se sentaron a mi mesa, a mi privilegiada mesa-reloj y bebieron salpicando
sus mangas, fingiendo ser pequeña parte sin apenas ocultar el alcance
submundial de su planteamiento (planteábanse a sí mismos,
fuesen o no presentados). Pero estaba claro: ni mis sobrinas cuando regresan
del colegio ni las tardes de primavera, que huelen a sarmientos, crean
prismas tan perfectos como aquellos conceptos que frecuenté en La
Cantina de Sanchón, rodeado de mis libros, mis plumillas y en la
compañía del clásico rebobinante amargo de soncho
seco.
No dudo, ahora, en interpretar aquellos encuentros como nieve de pan,
o rocío. Como exactas oportunidades de filtraje atmosféricoî.
LXI
ENGAÑAR PALABRAS
En demasiadas ocasiones, con letras grandes y luminosas, hemos podido leer: "Escucha con atención cómo las nubes duermen. No las despiertes, y seguirán durmiendo." ¡Qué sorprendente situación! Ya sabemos que todos queremos ver abierto y bien abierto el fruto de nuestro esfuerzo y, a ser posible, comerlo a continuación. Bien equipados con nuestra Mochila De Aquí Te Espero Ronchis (M.D.A.T.E.R), sin duda lograremos llegar a la cascada y estrecharla entre nuestras manos todo lo posible antes de que las lluvias se den cuenta y canten aquella vieja canción que estremece a las almas sencillas:
"Labios de roca,
cuerpo de nieve helada,
te escuchan
con orejas de espada."
Puede o no ser necesario recoger el flujo de nuestros asombros en vasijas de cartón numeradas, aunque en ese caso deberemos anotar en sus etiquetas el día y la hora del engaño (sin que ello nos quite para nada el miedo). Quizá de esta manera nos beneficiamos de alguna bonificación bondadosa pero, repetimos, sin acelerar trozos inertes de roca gaseosa no hay engaño de palabras posible.
LXII
FOTOCOPIAR ANILLOS
Pasamos a tratar una de las misiones de más difícil realización, "fotocopiar anillos". La dificultad de tal misión estriba en que la profundidad de campo que puede conseguir una fotocopiadora es tan pequeña que todas vienen dotadas de pesadas tapas fláccidas que presionan documentos y objetos sobre el cristal para que puedan ser iluminados, captados y reproducidos. De esa manera, cada vez que intentemos fotocopiar un anillo, obtendremos una circunferencia. Con datos (aunque exactos) tan limitados, si fotocopiamos diversos anillos, poca información podremos guardar sobre lo más distintivo de su forma, es decir, aquello que se encuentra en la superficie del anillo, rodeándolo: marcas, imágenes, signos, letras, etc. Si queremos tener una buena colección de fotocopias de anillos, no cabe duda de que nos va a resultar tremendamente difícil hacerlo fotocopiando los anillos, sin más. Ello, como hemos dicho, nos llevaría a poseer una aburrida colección de circunferencias. Los expertos que han redactado esta enciclopedia sugieren que los anillos se fotocopien en los dedos que los lucen y estos en las manos que los sostienen, mediante el sencillo procedimiento de solicitar al propietario que introduzca dicha mano (y no las otras) en la pantalla de la fotocopiadora. Si este procedimiento no satisface por completo, siempre pueden fotocopiarse anillos planetarios previamente fotografiados por sondas o satélites.
LXIII
ESTREMECER CARBUNCLOS
Estremecimiento. Cuando estremeces carbunclos por primera vez, tienes
tantas ganas de experiencia que, en la misma toma, apenas puedes vivir
las oportunidades. Desde aquí, durante el sufrimiento, se cambia
el buen trabajo. Pero es fundamental estar encerrado para recuperar el
derribo. Es excepcional (en todo momento) el estremecimiento de cada carbunclo.
Si recuerda el mantenedor, esta práctica, convertida en jugada de
años después, desprende granos de poso que hacen delicia
de ilusión para cerebro (voluntad de no ser afortunados). Comienzas
con la tarea y cuando quieres darte cuenta ya están los carbunclos
estremeciéndose, es decir, meciéndose de una manera extrema.
Y tú sales corriendo y entras nadando. Sólo has esperado,
por un momento, aunque sólo fuera por unos instantes, que lo alfacincano
dejase de serlo. Que los alfacincanos, al menos, dejasen de ser alfacincanos.
Que fueran, por ejemplo, estómagos pensantes de Gorgago, o goropelas
pardas ventrílocuas, o crosquis blandos organizados anularmente.
Secretamente, llegas a anhelar que sean ellos quienes tengan que cumplir
las 3.502 misiones y leerse esta enciclopedia, que sean ellos quienes deban
estremecer carbunclos mientras van anotando en su bloc de ratos las palabras
de crédito que éstos musitan al llegar al grado 5 de estremecimiento.
Pero nunca será así, por ahora (aunque parezca una incoherencia).
LXIV
DESHOLLINAR BOINAS
Con la llegada del otoño, los orgullosos edificios de las ciudades reticulares se avergüenzan de sus boinas, llenas de hollín debido a las constantes deposiciones de los helicópteros de calefacción. Cada edificio, una vez alcanzado el límite legal de avergonzamiento, cursa una instancia al submundo correspondiente y el mantenedor, acompañado por su equipo, se desplaza hasta el edificio que ha efectuado la solicitud y procede a deshollinar su boina. Para ello, los equipos suelen transportar consigo algo más de una tonelada de material, incluyendo rasca-cepillos flexibles de cincuenta metros de largo, ventosas de vacío plex, endurecedores de tejido y ablandadores de hollín (estos últimos, por su extraordinario tamaño, suelen transportarse plegados cuidadosamente). Una vez alcanzado el techo del edificio previo desalojo de todos sus inquilinos, que deben permanecer algo más de dos horas a más de cien metros de distancia, el equipo deshollinador inicia la operación con la administración de cincuenta dosis extremas de jabón Ronchis para, a continuación, rascar y ventosear la boina, hasta extraer completamente el hollín, que se introduce en los ablandadores (una vez desplegados) hasta quedar convertido en líquido uniforme. Se aplican entonces los endurecedores de tejido hasta que la boina muestra un aspecto terso y como nuevo. Es necesario dejar dos o tres días el edificio a solas, para que se acostumbre a su nuevo aspecto y se familiarice con la boina deshollinada y endurecida.
LXV
ESPERAR ESPEJOS
Felipe Carbón, que nunca había sido esperador, alcanzó de pronto el estado provisional de esperador de espejos un día de Hormiga de 1.9784 al levantarse de la cama. Consultó inmediatamente su pantalla de preguntas y averiguó en un santiamén que aquel estado duraría unos días, para regresar posteriormente al que le era habitual, es decir "Felipe Carbón, premonitor relativo, amigo de los niños y los animales, derrochador de amor, pensador insistente, genio casual". Alarmado por no saber cómo se esperan los espejos, dió vueltas, caminó en línea recta, trazó eses, se sentó, se puso de pie, trató de reconocerse en cada parte de su cuerpo, se alarmó al haber perdido la memoria de sus sensaciones internas, buscó la paz en el sueño, encontrándola, se arrepintió de todo lo que había hecho sin tener la menor intención de hacerlo, estrechó sus lazos con aquellos que creían ser amados y se esforzó seriamente en aguantar hasta la llegada del primer espejo. ¿Cuánto podía durar aquella angustiosa situación? ¿Cómo podía imprimir en su memoria celular lo que estaba aprendiendo de forma tan chocante? ¿Porqué existían disociaciones tan tremendas en las debilidades submundiales? ¿Acaso no había estrujado tantas veces su propia tendencia autodestructiva mediante coacciones sobre la posibilidad de la desaparición de espejos? Entonces, ¿porqué en aquel momento y de aquella manera?. Por suerte para sus allegados, estaba en aquel pensamiento cuando el primer espejo apareció y a continuación los restantes, para salvación de Felipe Carbón.
LXVI
ESPEJEAR CANGREJOS
Ahí le tienen, cangrejo arlequinado, crustáceo de piel de damero, cefalópodo ajedrezado. Está entre nosotros, es así y no ha pensado en cambiar. Sólo pide ser un poco espejeante. Un poco, nada más, espejeante. Por éso ha llamado a las puertas del submundo. Una radiotelegrafista abre la puerta y está a punto de pisarlo al asomarse para ver a los dos lados. Al descubrirlo, le pregunta y él responde: "soy un cangrejo a cuadros que quiere ser espejeado". Pase, pues, que le atenderán con cuidado. El cangrejo franquea el umbral submundial y golpea con sus pinzas aquí y allá, produciendo un agradable clinc-clinc que despierta a todos los moradores del submundo. Al verlo, algunos le saludan, camino de la mesa del desayuno; otros, despistados, miran hacia el techo preguntando: ¿cuándo ha entrado un colorín?. Algunos de los cambiantes letreros de situación que se encuentran en lugares estratégicos del submundo, indican: "no molesten al pájaro" y "bienvenido a este lado del sueño". El mantenedor, avisado, toma de su mesilla el espejeador y busca al cangrejo, para entregárselo. "Toma", le dice, "y devuélvelo cuando lo hayas usado". El cangrejo, sencillamente feliz, saluda a todos, se aplica el espejeador y, dejándolo en lugar bien visible, sale a la calle con alegría propia y esperanza basada en la creencia en lo innovador.
LXVII
HELAR MURCIÉLAGOS CON LA MIRADA
Por no ser exactamente una clase de pescado, el murciélago muerto no es muy apreciado en el Submundo. Se les ve revolotear en los atardeceres y no se les presta mayor atención. Los murciélagos están muy contentos con ese estado de cosas pues no ignoran que, así como para helar a cualquier otro tipo de animal es necesario construir cámaras frigoríficas o amontonar enormes cantidades de pedazos de hielo, para helar a un murciélago basta con mirarlo insistentemente. Sostener la mirada de cualquier habitante de un submundo puede ser fatal para un murciélago. Por éso han propagado estos inteligentes animalillos la creencia de que son completamente ciegos. Y hasta la fecha les funciona con éxito. Es una pequeña estratagema nada soprendente por provenir del extraordinario cerebro del murciélago, dividido en tres lóbulos y capacitado para transmitir resultados de apuestas a la velocidad del sonido. Los últimos test de inteligencia practicados en murciélagos, a pesar de haberse tenido que realizar sin el concurso del sentido de la vista, han proporcionado resultados asombrosos. Por ejemplo, un murciélago codificó sus propias respuestas al test y obtuvo conclusiones definitivas antes de que los científicos hubieran comenzado a procesarlas. Otro ejemplo: un murciélago de tres años de edad enumeró sin equivocarse todos los supuestos incluídos en el artículo nueve de la reglamentación sobre caída de hojas para los casos en que el suelo se niegue a sostenerlas y retroceda sistemáticamente, que son 323.
LXVIII
LEER SALVOCONDUCTOS
Las nuevas colecciones de salvoconductos, encuadernadas en cómodo
hule, permiten la lectura en vacaciones, además de decorar agradablemente
nuestros apartamentos plegables. Si viajar fue un problema de equipaje
hasta que se desarrolló la técnica de los apartamentos plegables,
ahora viajar y leer dejarán de ser actividades incompatibles con
las nuevas colecciones de salvoconductos.
Los hay de todo tipo, agrupados, como ya hemos dicho, en colecciones.
Y a destacar, una de ellas: "Salvoconductos para animales de carga" hará
las delicias del público aficionado a la lectura. Esta colección,
que consta de veintisiete tomos, reúne ejemplares realmente únicos,
como el salvoconducto para hormigas rojas, cuyas huellas dactilares deben
ser comprobadas con microscopio o el salvoconducto para pato de cuento,
profusamente ilustrado. También el salvoconducto para perro de rescate,
que incluye cubitera y vaso plegables o el salvoconducto para bueyes, que
lleva anexo un visado para picabueyes.
Otras colecciones muy interesantes: Salvoconductos para tanques de
escayola, salvoconductos para bocadillos de jamón, salvoconductos
para repartidores de flores y la estrella de esta lujosa edición:
Salvoconductos para salvoconductos, con encuadernación, cubierta
y tapas en plancha de acero de 2 mm.
LXIX
ADMIRAR JERIGONZAS
Como uso social, la admiración de jerigonzas ha pasado en los
submundos a un discreto primer plano. Como uso pernicioso individual, sin
embargo, no deja de aumentar, siendo causa en la actualidad de la mayor
parte de ausencias en comidas ceremoniales sin explicación científica.
Se ha tratado por todos los medios de fomentar el descrédito
de aquellos que usan jerigonza, pero el resultado ha sido prácticamente
nulo. El uso de la jerigonza, ese sombrero que reproduce en su parte frontal
el rostro del amigo, familiar o vecino preferido, no parece decaer, especialmente
en las regiones más frías de las retículas submundiales.
La jerigonza fue inventada un día por algo que parecía
ser Armando Zacarías. Al principio fue muy difícil hacerle
comprender que sólo lograría sobrevivir comiendo un extraño
mejunje que había dentro de un bol de cerámica que siempre
estaba por el suelo. Cuando por fin lo consiguió, aquella jerigonza
se reprodujo y hasta la actualidad, las jerigonzas han gozado de un excelente
hábitat en el submundo, alcanzando una población de cien
mil ejemplares numerados. Sólo aquellas que se niegan a comer un
extraño mejunje que hay dentro de un bol de cerámica que
siempre está por el suelo, mueren y a los pocos días adoptan
la forma de un admirable sombrero que reproduce en su parte frontal el
rostro del amigo, familiar o vecino preferido.
LXX
OLER SECADORES DE PELO CASTAÑO
Hemos de reconocer que, a veces, no nos hace ninguna gracia escuchar el inevitable relato de las vacaciones que nos hacen los vecinos. Pero sólo existe una forma protocolaria que permite evitarse el mal trago y es tan poco usada que muchos manuales (como la Enciclopedia Macroencefálica Iluminada de Elefante Larsen) la ignoran. Se trata de oler secadores de pelo castaño. Como acto ritual primitivo y poco evolucionado no tiene mayores secretos que escoger un atuendo no demasiado llamativo, descubrirse la cabeza con las dos manos antes de proceder y, seguidamente, ponerse a oler secadores de pelo castaño por todas partes hasta que el vecino cambie de conversación. A pesar de tratarse, como ya hemos dicho, de una fórmula prácticamente en desuso, resulta totalmente correcta y no puede ser rechazada por el interlocutor. Antes bien, incluso (como recomienda el Tratado Regular de Acordeones Entre Humanos) éste debe imitar el gesto y oler inmediatamente secadores de pelo castaño. Si no se ejecuta esta fase, no suele tenerse en cuenta, pero se considera de mayor educación hacerlo. A ustedes dejamos la elección.
LXXI
DESATORNILLAR REFLEJOS FLEXIBLES
LXXII
ACICALAR LAS FACHADAS CON PESTAÑAS DE GERANIOS
LXXIII
PINTAR ESTACIONES
LXXIV
DESCORCHAR RETRATOS
Para descorchar un retrato es necesario asumir que de tan niño no podía recordar aquellos tremendos M A Z A Z O S en los perfiles de su sien derecha. A continuación, es necesario romper el precinto y sobrellevar la responsabilidad paraguas. Si la vida es larga y el tiempo benigno, ejercer el ejercicio de recordar por el niño. Si el recuerdo es estable, escribir los detalles. Hacer honor al retrato descorchándolo, tarde o temprano, para extraerlo de su página anónima y darle así un lugar en la pirámide ajedrezada de nuestro deseo. Sólo de esta manera quizá podamos flexionar esa zona tan endurecida del tiempo, ese arco de mentira que a veces esconde nuestra vida de los transcursos reales, manteniéndola al margen de perfidias y botellas, de regresiones y avances. Somos responsables de tareas así por el hecho de concitar un submundo, o pertenecer a él, o pasar las vacaciones en nebulosas de realidad que se expanden constantemente. Quizá sean muchos los años que nos puede llevar el proceso de identificación del retrato. No digamos el descorche, que puede ser trabajo árduo sin los medios necesarios. Pero es tan importante llevarlo a cabo, que no hay ninguna ley en contra de hacerlo y es absolutamente necesario para la dignidad del retrato.
LXXV
VOLVER A LA CIUDAD
Vuelve a la ciudad, vuelve. Ya sabes lo que es vivir en ella. Es vivir. Como en cualquier otra parte. Por éso, vuelve. Te encontrarás conmigo. Y todo será más fácil o más difícil. Pero todo será. Como en cualquier parte. Y andarás de la ciudad a la no ciudad y de la no ciudad a la ciudad para ser tú o no serlo. Y nada cambiará. Serás lo que seas o serás lo que serás. La ciudad será, también, lo que es y además lo que somos, y por éso será y por nada más. Y tú serás lo que seas y en la ciudad serás ciudad y además tú. Y todo será lo que es u otra cosa para llegar a ser incluso algo todavía más distinto. Como consecuencia, las cosas se quedarán en su sitio si no las mueve nadie y los seres cambiarán constantemente hasta no recordar cómo han sido ellos mismos. Llevando las cosas de un lugar para otro y a veces de la ciudad a la no ciudad y de la no ciudad a la ciudad, serán; como podrían haber sido en cualquier otro lugar. Como otros hubieran sido en su lugar. Honraremos a la ciudad volviendo a ella para no existir en su existencia o existir en su no existencia. La ciudad nos deshonrará con su no existencia pero acabará siendo el mundo hasta que el mundo deje de ser la ciudad. Y nosotros seremos el mundo o del mundo y andaremos de un mundo a otro, para ser o no ser en cada mundo que, pudiendo ser o no ser, será en nosotros o, para nosotros, un lugar a donde volver, de donde marchar, que exista o no, qué más da si tú no estás en la ciudad.
LXXVI
REGISTRAR BOLSILLOS
LXXVII
SUPERAR ANDAMIOS
LXXVIII
ESTACIONAR REBECOS
LXXIX
SOÑAR CON LA TORRE SAENZ DE GUADALAJARA
LXXX
ESCRIBIR PALOMILLAS CON TINTA DE JAZMÍN
LXXXI
JALONAR SEMESTRES
LXXXII
RECONCILIAR ESTORNINOS
Durante siglos, las constantes disputas entre estorninos no han dejado dormir a las arañas. Cuando éstas decidieron convocar las primeras manifestaciones, los estorninos apenas se percataron de ello, tan ocupados andaban con sus peleas. Por suerte hubo una ocasión en que los estorninos dejaron de hablarse a causa de una gran disputa por los nidos orientados hacia el sur. Aprovechando el silencio, las arañas alquilaron una escuadrilla de libélulas que voló sin cesar ante los estorninos. Del abdomen de cada libélula cayeron cientos de letras que, al llegar al suelo, formaron un texto de 750 páginas en estornino, que explicaba a aquellos la conveniencia de que dirimieran sus diferencias en la sierra Reumática como muy cerca y en el extremo infinito del universo, como lugar más adecuado. Los estorninos, tras leer aquello, se encerraron en sus nidos durante una semana. Después, organizaron un debate abierto al que asistieron observadores araña. Diez días después, un grupo muy numeroso partió en dirección a las Reumáticas. Otro grupo menor preparó una bien pertrechada expedición, que voló hacia el extremo infinito del universo en formación de a dos, una fría mañana de agosto. Finalmente, un centenar de estorninos permaneció en su colonia original, elaborando una pancarta de respuesta que desplegaron árbol abajo. En ella, las arañas pudieron leer lo siguiente: "El patateante potingue nos palmea cada vez que las plumas giran en el ostrotoño. Sabemos quién convenció a Marcial Moreno".
LXXXIII
ENTREVER VERANDAS
"Arrastrándose, el mamut-perro alcanza el porche. Se detiene
y respira. Puede entrever la veranda y oir las risas por encima del canto
nocturno de los grillos. Contiene su jadeo y piensa: la cena. Hay una leve
brisa que hace bailar las sombras de los arbustos sobre los barrotes de
madera pintados de blanco. Una luna grande le mira y hasta parece sonreirle.
Nunca ha llegado a comprender muy bien qué puede querer de él,
pero ha comenzado a acostumbrarse a su presencia.Vuelve su atención
hacia los sonidos del porche. Se ha acercado tanto que ya ve los pies de
los que están cenando aunque, claro, reconoció sus olores
hace ya bastante rato, cuando buscaba algún cangrejo en las zonas
menos profundas del río. Sabe que si no estuviesen hablando tan
animadamente podrían oír su jadeo y la voz de Ella, cantarina,
le llamaría como siempre lo hace: "¡Mamu! ¡Ven aquí!
¡Mamu! ¡La cena!". De manera que aguarda a que se produzca
uno de esos silencios que siempre tienen lugar hacia el final de las comidas,
para jadear un poco y rascarse entre los matorrales que rozan los barandales.
Y lo esperado se produce: Ella le llama, él salta sobre el porche
y hay un gran plato en el suelo, lleno de buena comida y con un poco de
olor a Ella. Todos ríen ¿o tosen? ¿o cantan? Nunca
ha estado muy seguro, pero la alfombrilla sigue estando junto al plato
y también el bote de metal con agua fresca."
En este fragmento en clave de "Mamu sacude las orejas" de William Trapecio,
puede encontrarse la primera referencia escrita a la actividad LXXXIII.
LXXXIV
PLANTAR REGOCIJOS TRIPLES
Todo el que visita un huerto submundial, espera deleitarse con el aroma
y los exuberantes colores de los regocijos triples, tal como le han explicado
hasta la saciedad. Para no defraudar, pues, la curiosidad de las visitas,
debemos plantar regocijos triples. Haciendo paso a paso lo que se explica
aquí, obtendremos unos hermosos macizos de regocijos triples que
harán las delicias de todos.
Tipo de tierra: es mejor usar tierra oscura, rica en metales como el
queso y la uva, que no esté ni húmeda ni seca.
Las semillas: la semillas deberán pertenecer a la variedad de
regocijo triple aciclado si queremos obtener plantas sanas y fuertes de
coloración completa.
Siembra: hay que esparcir las semillas en un radio de dos metros procurando
que, al caer, muestren el reverso (así los microzarzos del anverso
pueden penetrar en la tierra) y dos horas después efectuar un riego
adaptante (mejor con fertilizante de yegua).
Crecimiento: las plantas alcanzan los dos metros de altura al cabo
de tres semanas y dedican cinco más a establecer la coloración,
por zonas, hasta conseguir la combinación exacta de colores que
el jardinero posee en su subconsciente.
Riego: el agua de la lluvia y algo de frescor en las épocas
que menos llueve, es cuanto necesita el regocijo triple para desarrollarse
y vivir decenas de años.
LXXXV
ESTORNUDAR SIN PRISA
El teorema de Campanus y posteriormente la ley de Palstron sugieren
con delicadeza que cuanto más deprisa se estornude, más estornudos
serán necesarios para ajustarse a la frecuencia mecánica
que se establece para el estornudo convencional. Dicho de otro modo, estornudar
sin prisa es estornudar menos. El éxtasis de este razonamiento se
encuentra directamente relacionado con el sol. O con nuestros ojos y el
sol.
Un Mantendor Avezado (M.A.) no tendrá ninguna dificultad para
soslayar la mirada un tanto embriagadora del sol, girando el cuello en
cualquiera de los sentidos que permite y ocupando la mirada en asuntos
más cercanos, como la punta de los zapatos, los cinco dedos de una
mano o las baratijas de un puesto callejero. Sólamente partiendo
de esa actitud podremos lanzar una tímida ojeada hacia el cielo
y si notamos que el sol sonríe, estornudar. Regresando a las distracciones
anteriores nos concentraremos en sentir el agradable runrun que el estornudo
ha dejado en nuestra cabeza. Puede ser que el estornudo, si es de magnitud
8 en adelante, venga acompañado de otros pequeños estornudos
posteriores, que son los que propiamente hacen reír. Precisamente,
es en esa fase cuando debemos ralentizar nuestros actos y procurar que
los sonidos adquieran una zumbante particularidad metálica. Mucho
mejor si nos hablan en ese momento y todavía más si son varias
personas a la vez. Es muy importante no volver a mirar al sol hasta que
no sea absolutamente necesario.
LXXXVI
JALEAR GALGOS
Jaleando galgos, algunos han hecho su fortuna; aunque lo más
habitual es que veamos a los galgos, notemos el intenso olor de aceite
rancio para freir patatas y veamos comer churros a cierta variedad de ángeles
alfacincanos, algo sin igual y realmente delicioso. Churros con chocolate,
por ejemplo, y sexo perfumado con voz grave. Y todo, todo aquello que sabemos,
puesto al día en el viejo juego de lo que es y lo que quiero. Hay
vidas detrás. Nada submundial (o sí) pero eternamente esférico
con la ayuda que da el fuego y la noche, la ciudad, la necesidad y los
rayos de chispa verde que recorren cada estreno de la pobre propia prima
realidad. Haciendo cosas, midiendo el olvido de las cosas, haciendo ovillos
con medidas intuidas de: abstracto sentido del sonido, estado similar al
que imagina una parte muy pequeña de la nada: yo y mi deseo: del
cuerpo que no es mío y de algo que no es cuerpo, se encarna puramente
en el deseo: es la llama de un cambio de las formas en el terreno de la
forma inamovible: en la mentira nueva; en la vieja mentira que se miente
con los dedos. Sabiendo lo que son los dedos: las antenas que detectan
algún calor ajeno, por ejemplo, o la parte activa de la mano y también
símbolo de oportuno placer: en la boca, el dedo.
Luego, y es posible que por eso: a los galgos jaleo.
LXXXVII
EXPENDER RATONES
Requisitos para obtener la licencia de expendedor de ratones, según
la Perorata Considerable nº 564, publicada el 37 de Martínez
de 1.9854 por un editor arriesgado que, aún cargado de deudas, decidió
conceder la verosimilitud de lo impreso a las desinhibidas razones de un
anónimo escritor de autobús:
Para ser titular de una licencia de expendedor de ratones es necesario
aportar, junto con una solucitud razonada que no exceda los cuatrocientos
folios, los siguientes documentos:
-Tarjeta vegetal de inserciones.
-Comprobante de brazos.
-Fotocopias encuadernadas en jamón.
-Certificado F-1 de colisión actualizado.
-Memorándum de actividades relacionadas con el encasquillamiento
de chiquillos.
-Currículum vitae de algún familiar cercano.
-Documento de constitución del organismo del solicitante.
-100 copias manuscritas de los estatutos de la Sociedad Bianual Ronchis.
-Serigrafía de perfil.
-Certificado de visión lateral.
Nota: preparen, así mismo, la declaración de buenas intenciones
con respecto al Plan de Fijación de Estados Paralelos (P.F.E.P.),
ya que es de inminente aplicación.
LXXXVIII
GIRAR SIEMPRE QUE SE PUEDA
En ocasiones, resulta muy difícil girar. Resulta, así
mismo, muy difícil no girar en otras ocasiones. Como girar es algo
que puede resultar fácil o difícil, según las ocasiones,
se ha preparado un test básico de posibilidades de giro, dando por
sentado todo aquello que no está de pie.
El giro, concebido como vuelta o desplazamiento a partir de un eje,
desprende muchas alegorías, que son recogidas más tarde y
miniadas con mimo en los salones azucarados llenos de sillones arrugados,
cada tarde, durante la preceptiva sesión de alegrías. Ahí
se ve lo sentado y lo de pie como si fueran cosas visibles, como si fueran
posibilidades comprobadas de acción o inacción, en cada pequeña
unidad de algo, en cada minúscula diversidad puntual. El giro, analizado
como si de un compuesto químico se tratase, puede ser presentado
después de muchas maneras, formas inherentes a su cualidad de giro
y otras totalmente ajenas, que provienen, con toda seguridad, de lugares
nada prácticos o de prácticas nada locales. Se han establecido
categorías de giro, estados de giro, modalidades de giro y giros
de giro consumado. Con el manual de giros conceptuados en la mano y (sobre
todo) con la otra mano libre, pueden hacerse muchas cosas, pero no debemos
olvidar que la tarea de un mantenedor de esferas, titular de submundo o
unidad sergio caolín II, nunca, bajo ningún concepto ni sobre
ninguna estúpida idea, debe extenderse a cosas o acciones irreversibles.
LXXXIX
EXPRIMIR LECHUGAS
Con escasa frecuencia, es decir, muy a menudo, tomamos las lechugas
con mucha agua, adobadas al mismo tiempo con frutos secos o maceradas en
papel. En los submundos, esta práctica provoca derramamientos en
las mesas, accidentes con pantalones, conversaciones nada agradables con
falsos camareros, respingos de nariz, picor en los sobacos, aleteos de
los pies, espasmos de los bíceps, contracciones del cartílago
de la nariz, generaciones de hipos, picores del cuero primordial, escalofríos
a traición, contorsiones de los pabellones auriculares, sapos en
la barriga, publicaciones miniaturizadas en el esófago, pulsaciones
dactilares, taquicardias enanas, parpadeos involuntarios, tics celulares,
encogimientos de hombros, miradas de soslayo, miradas de frente y miradas
de perfil. No es necesario explicar aquí las consecuencias de todo
ello, pero sin embargo lo haremos:
Consecuencias más importantes.
1. Concepción del procedimiento para exprimir lechugas.
2. Aplicación de dicho procedimiento.
3. Obtención de los resultados.
Diremos que el resultado (una lechuga seca y exprimida) no es espectacular,
y los residuos (jugo de lechuga) muy apreciables. Pero estaremos sin duda
frivolizando sobre algo de una importancia tal, que muchos aún no
han sabido establecerla.
XC
DESECAR CAMIONES
Profunda satisfacción han sentido muchas Unidades Sergio Caolín
II al redactar los términos correspondientes a la misión
XC, la cual hace referencia al desecado de camiones.
El equipo necesario para realizar esta misión contiene:
-Un detector de humedad Ronchis para camiones.
-Un agilillo cornucópico documentado.
-Tres letras impares.
-Catorce cabellos de camión joven.
Resulta imprescindible que la operación se realice en el orden
que se indica a continuación:
-En primer lugar, aplicar el detector de humedad Ronchis en la rueda
trasera izquierda del camión a desecar.
-Seguidamente, interrogar al agilillo cornucópico, ya que sólo
él puede leer las indicaciones que aparecen en la pantalla del detector.
-Según lo que nos diga el agilillo, componemos una frase usando
una sola vez cada una de las tres letras impares y los catorce cabellos,
la fijamos al toldo del camión en algún lugar bien visible
y esperamos a que se produzca la desecación, que tarda unas cuatro
horas en completarse con unos resultados del 70 % de materia sólida.
XCI
SALINIZAR MANDÍBULAS
XCII
BATIR MUSLOS DE POLLO A PUNTO DE NIEVE
XCIII
RESTREGAR GASTRITIS
Gástricamente hablando, producimos unas palabras bastante
extrañas que acostumbramos a llamar eructos. Se las considera verdaderas
palabras desde que Habilidoso Rumiante escribiera una novela de trescientas
páginas que, sin contener exabruptos, había sido construida
íntegramente con eructos. La obra, titulada "Hurrkinahonah", contenía
un número de palabras superior al de letras y concedía crédito
a las tesis de Frasquencio Dulis sobre la novela gástrica y duodenal.
"Hurrkinahonah" obtuvo un considerable éxito de ventas, a pesar
de estar impresa en tinta azul sobre papel rojo chillón. Su argumento
era sorprendentemente comprensible: un camión de setecientos metros
de largo aterrizaba un buen día en una tranquila localidad alfacincana,
dedicada a la pesca y el vuelo de cometas. Sus tripulantes, dos saxífragas
de ciento cincuenta años de edad llamadas Urrhdah y Grrodha, trataban
de vender a los habitantes del pueblecito ciertos correajes remachados
en plomo que permitían detectar los flujos subterráneos de
agua. El pueblo, cuya conserjería atravesaba una época de
luchas intestinas por el poder, se dividía ante la necesidad de
responder a la intrusión. Ello originaba una historia de amor entre
Urrhdah y el conserje mayor, y también la aparición de un
grupo de presión formado por los ciudadanos cuyo nombre comenzaba
por E, dispuestos a cambiar las ordenanzas locales. Historias, ambas, que
terminaban, respectivamente, bien y bien.
XCIV
TONIFICAR MUSLOS DE POLLO A PUNTO DE LLUVIA
Atención, pues todo mantenedor debe practicar esta misión con demasiada frecuencia como para no considerarla una de las más importantes de su tarea diaria. En ocasiones, conociendo personas y seres de las más variadas formas que organizan festivales o actos culturales, hemos descubierto con qué facilidad los muslos de pollo no están tonificados en la medida que su expresión verbal sí lo está. De la falta de tono en los muslos deviene la sequedad o sequía. Restrictivamente, podemos pensar que la supremacía del muslo de pollo en tales ocasiones, es una manifestación más de un poder supra-lechoso que, longitudinalmente, suprime un evidentemente necesario enmagrecimiento del muslo. Sin embargo, a fuer de ser sinceros con nosotros mismos y con el muslo, no tardaremos en sopesar otras explicaciones mucho más complejas y estables. Como por ejemplo ésta:
3m2 x Y > [ pollomuslo]
O ésta:
E, incluso, ésta:
XCV
LLOVER MANDARINAS
La manguera: ese utensilio primordial del que aquí glosaremos sus virtudes, es la herramienta fundamental que permite producir lluvias uniformes de mandarinas y pulgones. La manguera extensible, versión avanzada de la otra, facilita esta tarea, alcanzando los más ocultos rincones del verano y poniendo a nuestro alcance la lluvia de mandarinas, una de las más refrescantes o la nieve de pulgones, una de las más